CONSECUENCIAS ORGANIZACIONALES
DE NO CONCURSAR LOS CARGOS DE TERCER NIVEL
JERÁRQUICO EN EL
CUMPLIMIENTO DE LOS CONVENIOS DE
DESEMPEÑO Y LOS INDICADORES DE GESTIÓN: UNA MIRADA
AL CASO DEL SERVICIO
NACIONAL DE ADUANAS
ORGANIZATIONAL CONSEQUENCES OF THE NON-CONTESTABILITY OF THIRD- LEVEL HIERARCHICAL POSITIONS
IN MEETING PERFORMANCE AGREEMENTS AND MANAGEMENT
INDICATORS: A LOOK AT THE
CASE OF THE NATIONAL CUSTOMS SERVICE
Pablo Sáez Martínez1 e Inti Fuica Rebolledo2
Resumen
Desde su creación en 2003, el sistema de alta dirección pública ha modernizado la Administración pública chilena, promoviendo la meritocracia en los niveles jerárquicos superiores mediante convenios de desempeño. En cambio, los cargos inferiores se asignan sin concurso público. Esta investigación, cualitativa y descriptiva, analizó las repercusiones de esta práctica en las direcciones regionales del Servicio Nacional de Aduanas, enfocándose en cómo la ausencia de concursabilidad afecta el cumplimiento de las metas, indicadores y objetivos institucionales. A través del examen de documentos y 13 entrevistas, se concluyó que, aunque los resultados cuantitativos de los convenios de desempeño no se ven afectados, sí surgen impactos organizacionales negativos, como la desmotivación y la falta de reconocimiento entre los funcionarios de tercer nivel
1 Es trabajador social, magíster en Investigación Social y Desarrollo por la Universidad de Concepción. pasaez@udec.cl
2 Es doctor en Antropología y colaborador académico
del Departamento de Sociología de la Universidad de Concepción. intifuica@udec.cl. ORCID https://orcid.org/0000-0002-2089-5062
jerárquico sin concurso público, destacando la importancia de reconsiderar este enfoque para mejorar el ambiente laboral y la eficiencia.
Palabras clave: segundos niveles jerárquicos – convenios de desempeño – terceros niveles jerárquicos – concursabilidad
Abstract
Since its inception in 2003, the public senior management system has modernized the Chilean public administration, promoting meritocracy at the higher hierarchical levels through performance agreements. In contrast, lower—level positions are assigned without public competition. This descriptive qualitative research analyzed the repercussions of this practice in the regional directorates of the National Customs Service, focusing on how the absence of competitiveness affects the fulfillment of institutional objectives. Through document examination and 13 interviews, it was concluded that, although the quantitative results of the performance agreements are not affected, negative organizational impacts do arise, such as demotivation and lack of recognition among third level hierarchical officials, highlighting the importance of reconsidering this approach to improve the work environment and institutional efficiency.
Keywords: second hierarchical levels – performance agreements – third hierarchical levels – concursability
En las instituciones públicas chilenas existen diferentes formas de organización, que estructuran sus dotaciones de personal de acuerdo con el nivel de responsabilidad en las funciones al interior de las entidades. Grosso modo, su identificación está comprendida en cuatro niveles jerárquicos, en que cada funcionario debe desarrollar las actividades y funciones para los cuales está contratado. Existen dos normativas que separan estos niveles:
1) La ley n.º 20.955, que organiza de manera concursable a los primeros y segundos niveles jerárquicos a través del sistema de alta dirección pública. Por medio de herramientas de control y gestión, estos deben materializar las metas e indicadores institucionales a través de los convenios de desempeño.
2) La ley n.º 18.834, que organiza de manera concursable y no concursable a los terceros y cuartos niveles jerárquicos. Estos se encargan territorialmente del desarrollo de los parámetros institucionales y de los convenios de desempeño e indicadores de gestión que emanan de los niveles jerárquicos superiores.
Ambos grupos representan a la institucionalidad y la forma en que esta se organiza para llevar a cabo las metas y objetivos institucionales; sin embargo, existe una diferencia relevante que los separa: la concursabilidad y modalidades de ingreso y designación.
Para analizar tal disparidad organizacional, esta investigación se situó en la frontera normativa donde convergen: el segundo y el tercer nivel jerárquico. Bajo la premisa de que todas las instituciones se estructuran bajo los lineamientos de las leyes n.º 18.575 y n.º 18.834 —razón por la cual, el funcionamiento orgánico de cada una es similar—, se utilizó el Servicio Nacional de Aduanas como paradigma. El artículo examina las consecuencias de la falta de concursabilidad de los cargos de los terceros niveles jerárquicos en el cumplimiento de los convenios de desempeño e indicadores de gestión de los segundos niveles jerárquicos.
Así, por medio de una investigación de carácter cualitativo, de tipo descriptivo, se analizaron datos teóricos, normativos, institucionales, estadísticos y relatos de los involucrados, con la finalidad de comprender las consecuencias organizacionales de esta situación en el Servicio Nacional de Aduanas.
1.1.
Antecedentes generales
El sistema de alta dirección pública chileno fue creado en 2003 por la ley n.º 19.882, para luego ser modificado en 2016 por la ley n.º 20.955.
Corresponde a la política pública entregar los lineamientos normativos y profesionales para incorporar a los altos directivos de primer y segundo nivel jerárquico a los servicios públicos listados en la regulación, mediante criterios basados en la meritocracia, experiencia profesional y concursos públicos. Este sistema tiene su origen en el modelo de la Nueva Gestión Pública, presente en Chile desde 1998 con la integración de sistemas de desempeño basados en incentivos económicos para el cumplimiento de metas y objetivos estratégicos al interior de los servicios públicos (Morales Casetti, 2014).
Transcurridos más de 20 años desde su instauración, 128 entidades adhieren a él. A mayor abundamiento, se registran en el sistema 128 de primer nivel jerárquico y 1.313 de segundo nivel jerárquico, totalizando 1.441 cargos concursables (Servicio Civil, 2022). Con esta adecuación normativa, los servicios integrados deben participar obligatoria y públicamente los cupos de primer y segundo nivel por medio de la plataforma virtual de alta dirección pública del Servicio Civil (ley n.º 19.882, título VI). Una vez que los interesados se adjudican el puesto en cuestión, se establece la figura de un convenio de desempeño para operacionalizar las funciones y responsabilidades del alto directivo en el marco de competencia del servicio público al cual ingresan. Esta herramienta es un instrumento de gestión integrada que el alto directivo deberá desarrollar para la evaluación, mantención y permanencia de su puesto (decreto n.º 172/2014, título II).
De acuerdo con estudios particulares y balances de los organismos, desde que comenzó a aplicarse el sistema de alta dirección pública, se ha evidenciado un positivo impacto en el cumplimiento de las metas e indicadores de gestión de los servicios públicos, a la vez de una mejora en la inversión y el gasto de los fondos presupuestarios (Morales Casetti, 2019). Esto se atribuye a que los cargos de primer y segundo nivel jerárquico están adscritos a convenios de desempeño, los cuales integran lineamientos estratégicos que los altos directivos deben llevar a efecto para continuar en sus cargos (Morales Casetti, 2019).
Por otro lado, se han descrito problemáticas ligadas a la mantención de los cargos, así como a los procesos comunicacionales de los altos directivos con las jefaturas del tercer y del cuarto nivel jerárquico. Estos estudios han evidenciado la falta de visión compartida del rol político técnico de las políticas públicas que deben desarrollar (Servicio Civil, 2020a). Además, se ha detectado un exceso de funciones e interacciones que los directivos deben realizar con diferentes autoridades y actores externos relacionados con las políticas públicas bajo su responsabilidad (Servicio Civil, 2020b).
Desde la creación del sistema de alta dirección pública, este ha abarcado importantes aspectos relativos a la modernización del Estado, principalmente en cuestiones de concursabilidad, desarrollo y ejecución de políticas públicas (Lameles Corvalán et al., 2020). Sin embargo y considerando que en la
Administración pública existen 4 jerarquías con injerencia en el cumplimiento de las metas, indicadores y funciones de las diferentes entidades, este modelo solo ha sido extendido para los altos directivos de primer y segundo nivel jerárquico. Por su parte, los cargos de tercer y cuarto nivel continúan desarrollándose por medio de lo prescrito en las respectivas leyes orgánicas de los servicios públicos en los cuales están insertos (Peftouloglou Gattas, 2016; ley n.º 18.834, artículo 8). Debido a esta diferencia, no todos los funcionarios de tercer y cuarto nivel son contratados por concurso público para ejercer cargos de liderazgo ni tampoco adscriben convenios de desempeño que orienten y fijen metas, plazos y parámetros de rendimiento ligados a su estancia en los puestos correspondientes.
La situación descrita plantea un posible quiebre y vacío legal para ejercer mecanismos eficientes para el logro de las políticas públicas en las organizaciones, ya que existe una clara frontera normativa entre los altos directivos de primer y segundo nivel y los de tercer y cuarto nivel jerárquico. Esta linde regulatoria podría interferir en el cumplimiento de las metas e indicadores de gestión, debido a la escasa existencia de herramientas de control y sujeción de cargos de los terceros y cuartos niveles, ligadas a los convenios de desempeño de los altos directivos.
Para profundizar en las posibles consecuencias organizacionales que acarrea el contar con formatos de contratación y evaluación diferentes en los servicios públicos, se analizaron las diferentes experiencias laborales de dos niveles jerárquicos que se desempeñan conjuntamente para desarrollar los convenios de desempeño y los indicadores de gestión: altos directivos de segundo nivel y terceros niveles jerárquicos sin concurso público.
Considerando que el sistema de alta dirección pública se aplica en 128 entidades a nivel nacional, y que cada una de ellas sigue los principios establecidos por las leyes n.º 18.575 y n.º 18.834 en materias administrativas, se ha decidido concentrarse en un caso particular que pueda servir de paradigma: el Servicio Nacional de Aduanas. La ley n.º 18.575, conocida como Ley Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del Estado, establece los fundamentos y la estructura básica de las instituciones públicas, asegurando su funcionamiento y organización. Por otro lado, la ley n.º 18.834, que regula el Estatuto Administrativo, define los derechos, deberes y responsabilidades de los funcionarios públicos, proporcionando un marco para su contratación y evaluación. Estas normativas son esenciales para la cohesión y eficiencia de las entidades públicas, y su aplicación en el Servicio Nacional de Aduanas ofrece un ejemplo concreto de su impacto en la gestión y desempeño institucional.
Considerando estas situaciones, ¿cuáles son las consecuencias organizacionales de no tener concursos públicos para los cargos de tercer nivel en el cumplimiento de los convenios de desempeño y los indicadores de gestión de los segundos
niveles jerárquicos? Responder a esta pregunta permitiría determinar si la falta de concursos afecta el cumplimiento de estos convenios e indicadores institucionales. Además, la respuesta podría servir como base para argumentar la extensión del sistema de alta dirección pública a los terceros niveles jerárquicos, o para hacer recomendaciones organizacionales sobre la ampliación de los cargos concursables a los terceros y cuartos niveles, con el objetivo de evitar deficiencias en la implementación de los convenios de desempeño e indicadores de gestión de los altos directivos y en la ejecución de las políticas públicas en las entidades.
1.2.
Objetivos
Para operacionalizar la problemática, esta investigación se propuso como objetivo general «comprender las consecuencias organizacionales de la ausencia de concursabilidad en los cargos de terceros niveles jerárquicos en el cumplimiento de los convenios de desempeño e indicadores de gestión de los de segundo nivel de las direcciones regionales del Servicio Nacional de Aduanas».
Por su parte, los objetivos específicos se enfocaron a:
1) Describir el proceso histórico-institucional de instalación del sistema de alta dirección pública en Chile.
2) Identificar las funciones de los altos directivos de segundo nivel jerárquico de las direcciones regionales del Servicio Nacional de Aduanas.
3) Identificar las funciones de los terceros niveles sin concurso público y su impacto en los convenios de desempeño e indicadores de gestión de los de segundo nivel de las direcciones regionales del Servicio Nacional de Aduanas.
4) Caracterizar las experiencias laborales de los altos directivos de segundo nivel jerárquico de las direcciones regionales del Servicio Nacional de Aduanas en el cumplimiento de sus convenios de desempeño e indicadores de gestión.
2.1.
Tipo de estudio
La investigación fue de carácter cualitativo, de tipo descriptivo, ya que pretendía comprender las consecuencias de la falta de concursabilidad de los cargos de tercer nivel jerárquico en el cumplimiento de los convenios de desempeño e indicadores de gestión de los de segundo nivel. Para hacerlo, se recogieron
datos teóricos, organizacionales, resultados de metas y parámetros, relatos y perspectivas propias de los sujetos partícipes de esta relación social, rescatando sus vivencias al interaccionar en una misma institución pública. Al respecto, Vieytes (2004) considera a los estudios cualitativos como los encargados de la construcción de conocimiento sobre la realidad social y cultural desde el punto de vista de quienes la conocen y la viven.
2.2.
Área de estudio
El área de estudio de la investigación corresponde a los servicios públicos adscritos al sistema de alta dirección pública. En específico, se centró en la comprensión e identificación de las consecuencias de la falta de concursabilidad y en las estrategias de cumplimiento de metas e indicadores de desempeño que los altos directivos de segundo nivel deben realizar para alcanzar los objetivos institucionales; esto, mientras mantienen relación con los de los de tercer nivel designados sin concurso público. La situación expuesta se enmarca en un análisis de los niveles jerárquicos de la Administración pública, particularmente entre la frontera normativa del sistema de alta dirección pública y el artículo 8 de la ley n.º 18.834, es decir de los segundos y terceros niveles.
Actualmente, hay 128 servicios públicos adscritos al sistema de alta dirección pública, con un total de 1.441 cargos, distribuidos en 128 de primer nivel y 1.313 de segundo nivel. Cada servicio se organiza en niveles jerárquicos para alcanzar sus metas, indicadores y planificaciones estratégicas, con diferentes puestos de trabajo en cada nivel. Además, según la jerarquía y funciones del cargo, distintos sistemas organizacionales establecen el orden normativo de estos niveles. Podemos encontrar aquí:
1) al sistema de alta dirección pública, el cual es exclusivo para el primer y el segundo nivel, y
2) el artículo 8 de la ley n.º 18.834, que solo es para el tercer y el cuarto nivel.
Ambos sistemas se interrelacionan para definir y controlar las funciones de los niveles jerárquicos y cargos bajo su jurisdicción normativa. Una diferencia significativa entre estos sistemas radica en la concursabilidad de los cargos en la frontera entre el segundo y el tercer nivel. Mientras que los puestos de segundo nivel se concursan públicamente y tienen convenios de desempeño, los de tercer nivel son concursables y cuentan con herramientas de control solo si están establecidos en las leyes orgánicas de los respectivos servicios públicos. En ausencia de un proceso normado, los cargos de tercer y cuarto nivel pueden ser otorgados a funcionarios del quinto nivel jerárquico que cumplan ciertas características administrativas relevantes —calidad jurídica, estamento, grado—, sin necesidad de convocar un concurso público.
Por motivos de conveniencia, se eligió al Servicio Nacional de Aduanas como ejemplo paradigmático, ya que el investigador, al desempeñarse como funcionario de la institución, logró contactar con los grupos, temas de interés y con información privilegiada de los funcionarios de tal entidad (Quintana Peña, 2006).
2.3.
Datos organizacionales del Servicio Nacional de Aduanas
Esta entidad tiene presencia física en 11 regiones del país y cuenta con un total de 17 dependencias administrativas. De acuerdo con su ley orgánica, se pueden diferenciar 3 niveles de organización institucional:
1) En el nivel central, está la Dirección Nacional de Aduanas, con sede en la región de Valparaíso (decreto con fuerza de ley n.º 329/1979, artículo 2).
2) En el nivel regional, existen 13 dependencias denominadas direcciones regionales de aduanas (decreto con fuerza de ley n.º 329/1979, artículo 14).
3) En el nivel de apoyo regional, hay 6 dependencias denominadas administraciones de aduanas que forman parte colaborativa de las direcciones regionales de aduanas, de acuerdo con las prioridades institucionales (decreto con fuerza de ley n.º 329/1979, artículos 16 y 17).
Respecto de los niveles jerárquicos y modalidades de contratación organizacional de los cargos públicos definidos por su ley orgánica (decreto con fuerza de ley n.º 329/1979, artículo 20), podemos encontrar los siguientes:
2.3.1.
El primer nivel
jerárquico
Con presencia solo en la Dirección Nacional de Aduanas. Corresponde al cargo público de director nacional de Aduanas, adscrito al sistema de alta dirección pública mediante concurso público.
2.3.2.
Los segundos niveles jerárquicos
Existen dos modalidades principales en las que pueden constituirse:
1) Las direcciones regionales, las que disponen de 13 cargos públicos de directores regionales.
2) En las oficinas centrales se encuentran 6 cargos públicos de subdirectores.
Todos los cargos públicos de esta categoría están adscritos al sistema de alta dirección pública.
2.3.3.
Los terceros niveles jerárquicos
Su constitución puede adoptar tres formas distintas:
1) Los cargos públicos de administradores de aduana, que alcanzan 6 cargos públicos concursables a nivel nacional.
2) Los cargos públicos de jefes de departamentos por concurso público de la Dirección Nacional de Aduanas y de las direcciones regionales de aduanas, que alcanzan a 33 cargos públicos concursables a nivel nacional.
3) Los cargos de jefes de departamento sin concurso público que alcanzan a 54 cargos a nivel nacional y tienen relación con los jefes de departamentos que se encuentran sin concurso público —en la dirección nacional, direcciones regionales y administraciones de aduanas—, pero que aparecen en las estructuras orgánicas de las diferentes dependencias del Servicio Nacional de Aduanas. Por razones que no están detalladas en documentos oficiales o en la ley orgánica, la existencia de cargos de tercer nivel jerárquico [3NJ] sin concurso público sucede mayoritariamente en las direcciones regionales y administraciones de aduanas.
2.4.
Muestra de investigación
En el documento se utilizan fuentes de información primaria y secundaria. No obstante, la muestra se centró exclusivamente en las fuentes de información primaria, seleccionadas de manera no probabilística mediante criterios teóricos, alineados con los objetivos de la investigación. Vieytes (2004) señala que los estudios no probabilísticos se emplean cuando la selección de los sujetos es arbitraria, sin herramientas estadísticas y se busca profundidad en las respuestas más que amplitud. Dado que esta investigación pretendía comprender la relación entre niveles jerárquicos y las consecuencias de la falta de concursos públicos, la muestra fue opinática/intencional, seleccionando específicamente a quienes representan el problema de investigación. Este tipo de muestreo se caracteriza por un esfuerzo deliberado de obtener muestras representativas mediante la inclusión de grupos típicos (Vieytes, 2004).
Para representar a los grupos típicos se utilizaron dos criterios para la selección de la muestra, los que correspondieron a:
1) Los altos directivos de segundo nivel jerárquico con cargo público de directores regionales del Servicio Nacional de Aduanas que tuvieran relación directa con terceros niveles jerárquicos sin concurso público.
2) Los terceros niveles jerárquicos de cargo jefes de departamento sin concurso público de las direcciones regionales del Servicio Nacional de Aduanas.
Finalmente, la muestra quedó en 5 segundos niveles, lo que corresponde al 50 % de este grupo; y 8 terceros niveles, lo que equivale al 24 % de este grupo3.
2.5.
Técnicas de levantamiento de información
2.5.1.
Fuentes de información secundaria
Cruz García (2019) señala que las fuentes de información secundaria provienen de anuarios estadísticos, internet, medios de comunicación, bases de datos, instituciones, tesis, artículos, entre otros. Estas, de origen oficial o privado, están orientadas a facilitar el acceso y la comprensión de contenidos elaborados a partir de fuentes primarias.
En este contexto, la investigación abordó el análisis de dos corpus documentales:
1) Información secundaria de fuentes oficiales y privadas, de carácter teórico, legal e institucional. Se recurrió a ella para estudiar el contexto histórico, teórico y de aplicación del sistema de alta dirección pública en Chile, y con el propósito de entregar una introducción respecto al funcionamiento de la Administración pública —que será necesaria de entender para los siguientes apartados—.
2) Información secundaria solicitada mediante Ley de Transparencia al Servicio Nacional de Aduanas, la que fue utilizada para analizar el contexto organizacional del Servicio Nacional de Aduanas particularmente de la composición de los cargos de segundo y de tercer nivel jerárquico, con la finalidad de presentar la problemática de investigación con datos empíricos organizacionales —ley orgánica, dotación, cargos de alta dirección pública,
3 Por razones
de confidencialidad y anonimato, no se indicó
a qué dirección regional corresponde, ni se individualizó el cargo de los jefes de departamento sin
concurso público.
cargos de tercer nivel jerárquico, organigramas nacionales, convenios de desempeño y resultados de indicadores entre 2019 y 2022—.
2.5.2.
Fuentes de información primaria
Las fuentes de información primaria se caracterizan por contener datos originales, divulgados por primera vez. En palabras de Cruz García (2019), estas corresponden a los sujetos a quienes se les aplica directamente un instrumento de investigación.
La técnica para producir la información primaria consistió en entrevistas cualitativas semiestructuradas individuales. La idoneidad de esta técnica se sustentó en la necesidad de conocer las experiencias personales y la elaboración de significados que los segundos y terceros niveles jerárquicos reproducen en el ejercicio de sus funciones. Para ello se presentó una pauta de entrevista, basada en un marco lógico de aplicación, sustentada en temas relevantes emergentes del análisis de información de las fuentes secundarias.
2.6.
Procedimiento de análisis
2.6.1.
Fuentes de información secundaria
Para el análisis de la información secundaria de fuentes oficiales y privadas, de carácter teórico, legal e institucional, que describen el sistema de alta dirección pública y sus influencias teóricas, se realizó un análisis temático (Maguire & Delahunt, 2017). Con ello se buscó identificar y crear temas de interés que permitieran construir un relato descriptivo e histórico que situara a los segundos y terceros niveles jerárquicos en el marco normativo y de funcionamiento de la Administración pública de Chile. De esta manera, la investigación obtuvo una bajada histórica, conceptual y normativa que describió el contexto en el cual se desenvuelve el problema de investigación.
Por otro lado, para el procesamiento de información secundaria obtenida mediante solicitudes por Ley de Transparencia al Servicio Nacional de Aduanas, se recurrió a un enfoque organizacional centrado en la jerarquía institucional (Krieger, 2015). A partir de esta metodología, se elaboró un diagnóstico detallado de la estructura interna del organismo, reconociendo los distintos niveles de mando, los porcentajes de cargos concursables, así como las dinámicas entre estos estamentos en torno al desarrollo de convenios de desempeño e indicadores de gestión. Especial énfasis se puso en las relaciones entre los segundos y terceros niveles y el análisis de los resultados alcanzados en los indicadores institucionales durante el período 2019-2022. De esta forma, se obtuvo una perspectiva empírica, con énfasis cuantitativo, basada exclusivamente en la configuración organizacional del Servicio Nacional de Aduanas.
2.6.2.
Fuentes de información primaria
Para abordar el análisis de las entrevistas cualitativas semiestructuradas, se recurrió nuevamente a la técnica de análisis temático. Esta estrategia permitió alcanzar una comprensión integral de los relatos entregados por altos directivos de segundo nivel —cargos de dirección regional—, así como por funcionarios de tercer nivel —jefaturas de departamento sin concurso público— pertenecientes a las direcciones regionales del Servicio Nacional de Aduanas. Con este propósito, se revisaron las distintas codificaciones emergentes, con el fin de identificar patrones, contrastes y coincidencias entre las narrativas expresadas por los entrevistados, en el contexto del problema de investigación.
3.1.
Análisis temático y contexto del problema
3.1.1.
La Nueva Gestión Pública
La Nueva Gestión Pública emergió como una estrategia de transformación orientada a superar la rigidez de los aparatos administrativos tradicionales, cuya estructura se consideraba inadecuada frente a las exigencias de un entorno globalizado durante la década de 1980 (Morales Casetti, 2014). Este enfoque tuvo sus primeras expresiones en países como el Reino Unido y Australia, donde se impulsaron reformas motivadas por la percepción de ineficiencia y lentitud en las respuestas de las burocracias públicas ante los cambios socioeconómicos de la época (Hood, 1991).
La Nueva Gestión Pública se funda en los principios de la teoría de la elección pública, la cual ve a la política y sus herramientas como una serie de transacciones basadas en intereses individuales (Buchanan, 1977). Estas ideas llevaron a la implementación de prácticas que buscaban alinear el comportamiento individual de los burócratas con los objetivos generales de los países en los que se desarrolló (Eskridge, 1988).
En el ámbito práctico, la Nueva Gestión Pública adoptó estrategias del sector privado, particularmente del gerencialismo, como lo son los indicadores de rendimiento y pago por desempeño, buscando eficiencia y una visión del ciudadano como cliente (Hood, 1991).
En el contexto chileno, la Nueva Gestión Pública se ha expresado mediante una serie de reformas iniciadas en la década de 1990, orientadas a compatibilizar la eficiencia administrativa con las exigencias propias de un régimen democrático. Estas transformaciones fueron impulsadas por las administraciones presidenciales que se sucedieron desde el mandato del expresidente Patricio Aylwin hasta el segundo gobierno de la expresidenta Michelle Bachelet, con énfasis en la modernización del aparato estatal y en la prevención de prácticas de corrupción al interior de las instituciones públicas (Morales Casetti, 2011).
3.1.2.
Sistema de alta dirección pública
En relación con la revisión bibliográfica, se ha identificado que el sistema de alta dirección pública en Chile fue instaurado en 2003 por la ley n.º 19.882, como medida y estrategia ante crisis de transparencia y prácticas corruptas en cargos directivos de las instituciones públicas vinculadas al Poder Ejecutivo (Morales Casetti, 2011). Su objetivo principal es la profesionalización y modernización del Estado, intentando distanciarlo de la politización y favoritismos. En su origen, abarcó con 688 cargos en 48 servicios y actualmente se integran 5.141 cargos en diversos ámbitos y niveles del Estado, incluyendo el área educacional (Servicio Civil, 2022).
Esta administración, estructurada jerárquicamente tanto a nivel institucional como de funcionarios, centraliza la selección de altos directivos a través de un proceso meritocrático por medio de concursos públicos, donde cada cargo
debe ajustarse a perfiles y convenios de desempeño específicos, con duración de tres años, que fijan sus responsabilidades, metas e indicadores (Ministerio de Hacienda, 2017). Para controlar sus funciones se utilizan herramientas tales como planes de mejoramiento de la gestión [PMG], matrices de riesgo y sistemas de calificación, los que son esenciales para garantizar el monitoreo, control y alineación estratégica en la Administración pública chilena (Ministerio Secretaría General de la Presidencia de la República, 2023).
3.1.3.
Relaciones jerárquicas en la Administración pública
Se entiende que la gestión del Estado y los procesos burocráticos están vinculados mediante niveles jerárquicos, tanto en las instituciones como respecto de los servicios públicos, distinguiéndose en sus niveles por las funciones que deben desarrollar. Se pueden observar diferentes herramientas de gestión que orientan las labores de los empleados del Estado, las cuales trazan fronteras normativas entre sí, pero vinculándose. Ejemplo de ello es la situación que se genera entre dos modelos de gestión y cumplimiento de metas e indicadores:
1) El sistema de alta dirección pública que está orientado solo para los altos directivos públicos de primer y segundo nivel y busca profesionalizar la gestión de los altos directivos y orientar las actividades por medio de convenios de desempeño ligados a sus respectivos cargos, los cuales son adscritos por concurso público.
2) El sistema de calificación de funcionarios que está destinado principalmente para los terceros, cuartos y quintos niveles, y busca generar procesos de
calificación entre los servicios públicos basados en las actividades propias de sus cargos y niveles jerárquicos.
Si bien ambos sistemas no están vinculados del todo, su interrelación desprende la lógica operativa de cumplir las actividades estratégicas de su nivel jerárquico superior.
En la interrelación de los distintos niveles jerárquicos dentro de esta frontera normativa, es fundamental reconocer la relevancia del cargo público que ostentan los funcionarios. Este constituye la figura administrativa que habilita a una persona para liderar y coordinar funciones estratégicas dentro de las instituciones del Estado. Dependiendo del nivel jerárquico al que pertenezca, el cargo puede ser de designación por concurso público o de confianza, lo que determina su forma de acceso y permanencia (ley n.º 18.575, artículo 40).
Los primeros y segundos niveles, al formar parte del sistema de alta dirección pública, tienen la categoría de concursables, por lo tanto, los funcionarios que ostentan dichos cargos deben cumplir las funciones y requerimientos estratégicos que los convenios de desempeño establecen (ley n.º 19.882, artículo cuadragésimo). A estos niveles jerárquicos les corresponden los cargos públicos de jefes de servicios, directores nacionales, subdirectores y directores regionales.
Los terceros y cuartos niveles jerárquicos forman parte de las adecuaciones de la ley n.º 18.834 (ley n.º 20.955, artículo 8). Al operar bajo esta normativa, las entidades deben crear los cargos en sus respectivas leyes orgánicas y distribuirlos en la totalidad de sus reparticiones. Si están creados por las leyes orgánicas, los cargos de jefes de departamento y unidades tienen la categoría
de concursables, pero si no lo están, los servidores de primer y segundo nivel tienen las facultades de suplirlos mediante movimientos orgánicos internos, designando por confianza o por calidad jurídica a funcionarios del quinto nivel para ser responsables de dichos puestos (ley 18.834, artículo 4).
3.2.
Análisis organizacional del Servicio Nacional de Aduanas
3.2.1.
Estructuras orgánicas
El Servicio Nacional de Aduanas presenta notorias diferencias en las estructuras orgánicas de sus direcciones regionales y administraciones de aduanas, particularmente en la configuración de unidades, departamentos y subdirecciones. Esta heterogeneidad se debe a que dichas estructuras son definidas de manera discrecional por los respectivos directores o administradores, lo que ha dado lugar a inconsistencias con los lineamientos normativos y la lógica organizacional establecidos por la dirección nacional. La falta de uniformidad en la denominación y organización de estas unidades no solo dificulta el control y la gestión eficiente de la información, sino que también genera trabas administrativas y burocráticas, restando eficacia al sistema en su conjunto.
3.2.2.
Niveles jerárquicos y porcentajes de concursabilidad
En el análisis organizacional del Servicio Nacional de Aduanas, se destaca una baja concursabilidad en sus niveles jerárquicos. De todos los cargos, solo un 13 % es seleccionado por concurso público, mientras que el 87 % restante no sigue este proceso. Esta tendencia se mantiene particularmente en las direcciones regionales, donde solo el 7 % de los cargos de jefatura es por concurso, comparado con la dirección nacional donde el 42 % de los cargos de jefaturas se provee por concurso público.
Es relevante destacar que el 100 % de los cargos de primer y segundo nivel, así como los puestos de tercer nivel de administradores de aduanas, están sujetos a concurso público, debido a regulaciones específicas y a la relevancia de sus cargos. Sin embargo, el 100 % de los cargos de terceros niveles de jefes de departamentos en las administraciones de aduanas y el 76 % de cargos de terceros niveles de jefes de departamentos en las direcciones regionales no son concursables. Muy por el contrario, en la dirección nacional, el 89 % de cargos de terceros niveles de jefes de departamento se sujeta a concurso público. Sorprendentemente, ningún cargo de cuarto nivel de jefes de unidades en todas las dependencias del servicio pasa por un proceso de concurso público. Esta falta de concursabilidad podría limitar la transparencia y la búsqueda de mérito en la selección de personal en los cargos de jefaturas del Servicio Nacional de Aduanas.
3.2.3.
Resultados de indicadores de gestión
El Servicio Nacional de Aduanas ha adoptado lineamientos estratégicos provenientes de los programas de mejoramiento de la gestión, conforme a la ley n.º 19.553, supervisados por el Consejo de Auditoría Interna General del Gobierno y establecidos por la Dirección de Presupuestos, con el objetivo de modernizar y mejorar la calidad del servicio público. Entre 2019 y 2022, se fijaron tres metas centrales: gestión eficaz, eficiencia institucional y calidad de servicio. En este período, se alcanzó un cumplimiento del 100 % en gestión eficaz y calidad de servicio, mientras que la eficiencia institucional llegó al 99 % en 2021. Esta gestión culminó con bonos de incentivos para el personal del Servicio Nacional de Aduanas durante cuatro años seguidos.
Paralelamente, los convenios de desempeño del Servicio Nacional de Aduanas, alineados con las directrices del Servicio Civil y amparados mediante la ley n.º 19.882, concretaron cuatro objetivos estratégicos principales. A pesar de ciertos contratiempos en 2019 y 2022, debido a cambios en la dirección y algunas renuncias no voluntarias de los cargos de primer y segundo nivel jerárquico, el compromiso y la dedicación de los funcionarios, en calidad de subrogancia de los cargos de niveles jerárquicos disponibles, aseguraron que las metas, indicadores y objetivos fueran cumplidos en su totalidad, garantizando la calidad y continuidad del servicio prestado por el Servicio Nacional de Aduanas.
3.3.
Análisis temático de entrevistas de investigación
3.3.1.
Estructura orgánica y contexto organizacional del Servicio Nacional de Aduanas
a)
Estructuras orgánicas
Ambos niveles jerárquicos abordan aspectos relacionados con la estructura organizacional y las funciones de los departamentos y unidades de las direcciones regionales, considerando que su configuración responde a necesidades específicas de cada región. Esto se alinea con los resultados del punto 3.2.1, que evidencian la diversidad de estructuras orgánicas en el Servicio Nacional de Aduanas. Mientras los segundos niveles adoptan una mirada más global y estratégica sobre la organización y sus relaciones jerárquicas, los terceros niveles se concentran en las funciones y actividades de unidades específicas, lo cual es coherente con su ámbito de acción dentro de la institución. En ambos casos, destaca la referencia a particularidades regionales, lo que enriquece la comprensión de la organización y funcionamiento del servicio desde distintos niveles de liderazgo.
b) Percepción y detalle
de funciones entre los segundos y los terceros niveles jerárquicos
Es posible apreciar que, desde la perspectiva de los segundos niveles jerárquicos, hay una profunda conciencia de la complejidad y diversidad de sus responsabilidades y funciones. Estos roles incluyen la supervisión operacional, la implementación de lineamientos nacionales, la gestión estratégica y la colaboración con otros organismos gubernamentales y privados.
Por su parte, los terceros niveles ven al director regional como el nexo entre la dirección nacional y la aduana regional. Reconocen la autoridad de aquel en la administración y supervisión, y cómo este rol se traduce en acciones concretas que impactan en la operación diaria de las aduanas.
Las percepciones y entendimientos sobre las funciones de los terceros niveles jerárquicos en la estructura del Servicio Nacional de Aduanas se manifiestan de manera distintiva entre los entrevistados de segundo y de tercer nivel jerárquico:
1) Los segundos niveles, con su acercamiento detallado y específico, ilustran un panorama estratégico y multifacético de las funciones administrativas, incluyendo tareas que abarcan desde la administración financiera hasta procesos técnicos y de fiscalización, evidenciando una profundidad en la comprensión de las responsabilidades inherentes al cargo de jefe de departamento y sus desafíos normativos.
2) Los terceros niveles, aunque reconocen las funciones esenciales y normativas, tienden a enfocar sus respuestas más hacia la operatividad y funcionalidad, posiblemente reflejando una orientación más pragmática y orientada hacia las repercusiones directas de las normativas y procedimientos en el día a día operacional.
La fiscalización, en definitiva, emerge como un punto común, sin embargo, la divergencia reside en que los segundos niveles ofrecen perspectivas más profundas y técnicas, mientras que los terceros niveles enfatizan en la cotidianidad y ejecución de las operaciones aduaneras.
3.3.2.
Control de funciones entre niveles jerárquicos
a) Impacto de la interrelación de funciones
El Servicio Nacional de Aduanas funciona con una visión integral, donde cada decisión y acción cumple un rol dentro del conjunto institucional. Su organización sigue una estructura jerárquica vertical, en la que los distintos niveles interactúan para alcanzar metas e indicadores regionales.
Este apartado coincide con los resultados descriptivos del punto 3.1.3, relativo a las relaciones jerárquicas en la Administración pública y sus formas de
interacción para el cumplimiento de metas e indicadores. Desde la perspectiva de los segundos niveles, las gestiones y resultados de los terceros niveles son cruciales para determinar el rumbo de sus propias operaciones. Esta interacción se magnifica al ser evaluada y analizada a nivel nacional. Esta percepción holística refuerza la idea de que la cohesión y coordinación entre los niveles es vital para el éxito y cumplimiento de los objetivos estratégicos de la institución, tal como se demuestra conforme a los datos del punto 3.2.3.
b) Estrategias de control de funciones
A través de las entrevistas realizadas, se distinguen marcadas diferencias en la gestión, mas no antagónicas, entre los segundos y los terceros niveles jerárquicos:
1) Los segundos niveles operan con una estructura centrada en la medición del desempeño, estableciendo metas concretas y priorizando la responsabilidad. Estas metas se revisan y ajustan de manera constante, y la infraestructura de reporte que emplean está en parte impulsada por iniciativas del propio equipo de trabajo.
2) Los terceros niveles se manejan con un enfoque más holístico y cooperativo, valiéndose de diversas herramientas y priorizando la comunicación con las jefaturas. Aunque reconocen la importancia de la experiencia diaria, no ven una correlación directa entre el método de acceso al puesto y el desempeño.
Al analizar los mecanismos de control y evaluación, se evidencia que mientras los segundos niveles poseen una supervisión rigurosa y metódica, los terceros niveles adoptan una variedad más extensa de herramientas y procedimientos que, sin embargo, derivan en parte de las directrices de los niveles superiores. Esto sugiere una interdependencia jerárquica en las estrategias de monitoreo y evaluación.
c) Cumplimiento de indicadores
Según lo señalado por ambos niveles jerárquicos, los convenios de desempeño, así como las metas e indicadores regionales, suelen cumplirse con buenos resultados en el Servicio Nacional de Aduanas, lo que coincide con los antecedentes presentados en el punto 3.2.3, donde se evidencian los resultados positivos de los indicadores de gestión del Servicio Nacional de Aduanas entre 2019 y 2022.
Existe una diferencia clara entre cómo los segundos y terceros niveles abordan el quehacer institucional. El segundo nivel se enfoca principalmente en el cumplimiento de metas e indicadores, con énfasis en alcanzar altos niveles de logro, incluso del 100 %. En cambio, el tercer nivel adopta una mirada más integradora, priorizando la adaptabilidad y la comunicación en su gestión diaria.
Estas diferencias reflejan enfoques complementarios que, desde sus respectivas funciones, contribuyen al cumplimiento de los objetivos institucionales. La interdependencia entre ambos niveles es evidente, ya que el trabajo operativo del tercer nivel sustenta los resultados del segundo.
3.3.3.
Aspectos de la
cultura organizacional del Servicio Nacional
de Aduanas
a) Aspectos positivos y
negativos de terceros niveles jerárquicos sin concurso público
A partir del análisis, se observa que, en el Servicio Nacional de Aduanas, los segundos y terceros niveles jerárquicos valoran la experiencia y los conocimientos de quienes ocupan cargos de terceros niveles sin concurso público, destacando estos atributos como claves para el desempeño de sus funciones, especialmente en el cumplimiento de metas e indicadores institucionales.
Por otra parte, los segundos niveles señalan que, si bien los terceros poseen conocimientos técnicos en materias aduaneras, estos no se encuentran suficientemente complementados con habilidades técnico-profesionales, como el manejo de herramientas tecnológicas, aspecto considerado crucial frente a las nuevas estrategias impulsadas por la institución.
Asimismo, la falta de estímulos, en particular de carácter económico, surge como una de las principales críticas hacia estos cargos. La ausencia de incentivos podría incidir negativamente en la motivación de quienes lideran departamentos, generando efectos desfavorables a nivel organizacional, tal como se desarrolla en la letra c de este apartado.
b) Aspectos positivos y
negativos de terceros niveles jerárquicos con concurso público
Ambos niveles coinciden en que incorporar estos cargos mediante concurso público permite seleccionar perfiles más adecuados y alineados con los desafíos actuales de la institución. Sin embargo, comparten la inquietud de que los profesionales externos podrían enfrentar dificultades al integrarse al servicio, debido a su posible desconocimiento del complejo y extenso marco normativo aduanero. Aun así, se reconoce que esta modalidad de reclutamiento es considerada la más efectiva para dichos cargos, incluso cuando quienes los ejercen sin concurso han mostrado buenos resultados en el cumplimiento de metas e indicadores.
c) Consecuencias organizacionales
positivas y negativas de no
concursar los terceros niveles jerárquicos
En el Servicio Nacional de Aduanas, la falta de concursabilidad de los cargos de tercer nivel trae consigo consecuencias organizacionales mixtas, pero
principalmente negativas en quienes desarrollan las funciones de jefes de departamento sin concurso público. Ambos niveles coinciden en ello. Por un lado, se perciben beneficios como una mayor flexibilidad en la asignación de responsabilidades, permitiendo adaptabilidad y pronta respuesta a las necesidades de la institución. Sin embargo, también se evidencian desafíos significativos: provoca desmotivación y falta de reconocimiento entre los afectados particularmente en materias de compensación económica por las funciones del cargo y que puede estar directamente relacionada con lo indicado en la letra b de este apartado, respecto de la preferencia de modalidad de contratación de los terceros niveles.
d) Experiencias
laborales de segundos niveles en contacto con los terceros niveles con y sin concurso público
Las experiencias laborales entre los segundos y terceros niveles —con y sin concurso público— resultan mayoritariamente beneficiosas para el cumplimiento de los objetivos institucionales y la calidad de los vínculos interpersonales. En el caso de los terceros niveles sin concurso, predomina una percepción positiva, donde la confianza y el conocimiento previo entre funcionarios favorecen una colaboración efectiva. Por su parte, en los cargos de tercer nivel con concurso, se observa una relación laboral cercana, centrada en la confianza y el logro de indicadores de gestión. Sin embargo, la exigencia por cumplir estos parámetros parece reducir las interacciones a aspectos cuantitativos, lo que plantea ciertos desafíos en la dinámica de trabajo. Aunque existen diferencias asociadas a la forma de ingreso, en definitiva, ambas modalidades tienden a generar relaciones laborales productivas y eficientes, con particularidades que responden a las características contractuales de cada cargo.
La estructura organizacional del Servicio Nacional de Aduanas ha respondido a la necesidad de adaptar los recursos internos para asegurar el cumplimiento eficiente de los objetivos institucionales. En este contexto, los segundos niveles, en su rol de directores regionales, desempeñan un papel clave en la implementación de decisiones que sostienen el funcionamiento administrativo del servicio.
Los buenos resultados en los indicadores regionales y nacionales no son casuales: se explican por una comprensión compartida entre niveles jerárquicos y por la aplicación de estrategias de control efectivas lideradas por los segundos niveles. Esta articulación evidencia una coordinación funcional que refuerza el cumplimiento de metas institucionales.
Un aspecto relevante es la valoración mutua entre ambos niveles jerárquicos. Si bien existen matices de desconocimiento sobre ciertas funciones específicas, predomina una apreciación clara del quehacer de cada uno, siempre orientada a los objetivos estratégicos del servicio. Esta conexión entre roles es un factor determinante para explicar los resultados positivos en materia de gestión, aunque también revela posibles tensiones subyacentes.
Contrariamente a lo que podría pensarse, la diferencia contractual que separa a los segundos y terceros niveles no genera una fractura en la dinámica organizacional; más aún, ha promovido puntos de encuentro que refuerzan la cooperación. Temas como la experiencia, la necesidad de concursabilidad, la interacción efectiva y la claridad en los objetivos convergen en un mismo resultado: el cumplimiento de los indicadores institucionales.
No obstante, se identifican efectos negativos
derivados de la ausencia de concursos
públicos para los cargos de jefes de departamentos de tercer nivel. Aunque
estos no impactan directamente en los resultados cuantitativos de los convenios de desempeño o en los indicadores
de los segundos niveles o de la institución, sí generan consecuencias cualitativas
relevantes para quienes ostentan estos cargos.
Estas consecuencias cualitativas se manifiestan principalmente en la desmotivación de aquellos que ocupan cargos sin concurso, quienes perciben una falta de reconocimiento acorde a su responsabilidad, grado y remuneración. Esta situación ha debilitado sus intereses profesionales y ha generado críticas por parte de subordinados, quienes cuestionan los criterios de designación, considerándolos discrecionales y alejados de estándares actuales de gestión pública.
Desde la perspectiva de los segundos niveles, la ausencia de concursos también es vista como una limitación, especialmente en términos de profesionalización, ya que muchas veces los perfiles no se ajustan a las exigencias del cargo.
En suma, la falta de un modelo formal que integre la concursabilidad para los cargos de jefatura de departamento en las direcciones regionales ha producido un conjunto de efectos organizacionales negativos –principalmente cualitativos— que la institucionalidad parece estar dispuesta a tolerar. Esta situación, aunque aceptada en la práctica cotidiana por ambos niveles jerárquicos, continúa generando fricciones internas que limitan el desarrollo de una gestión moderna y transparente.
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Anexo 1 «Estructuras orgánicas y organigramas del SNA». Elaboración propia a partir de oficio ordinario 2617 del 6 de mayo de 2022 «respuesta a solicitud de información AE007T0006540».
Anexo 2 «Base de datos niveles jerárquicos y tipo de concursabilidad en el SNA». Elaboración propia a partir de oficio ordinario 2617 del 6 de mayo de 2022
«respuesta a solicitud de información AE007T0006540».
Anexo 3 «Resultados PMG SNA años 2019 a 2022». Elaboración propia, a partir de Servicio Nacional de Aduanas (2023b). Resultados de PMG 2019; Servicio Nacional de Aduanas (2023c). Resultados de PMG 2020; Servicio Nacional de Aduanas (2023d). Resultados de PMG 2021; Servicio Nacional de Aduanas (2023e). Resultados de PMG 2022.
Anexo 4 «Resultados de convenios de desempeño del SNA años 2019 a 2022». Elaboración propia a partir de oficio ordinario 165 del 1 de junio de 2023
«respuesta a solicitud de información AE007T0007355».
4 Los anexos estarán disponibles para los lectores interesados
con la finalidad de revisar y contrastar la información contenida
en las tablas y gráficos.
La información podrán solicitarla al correo pasaez@udec.cl.