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CONGRESO DE AUDITORÍA

INTERNACIONAL

 

 

 

Organizador:

Centro de Estudios de la Administración del Estado, de la Contraloría General de la República

Fecha:

5 y 6 de septiembre de 2024

Lugar:

Auditorio de la Contraloría General de la República

 

 

1.   Presentación

 

 

El Congreso de Auditoría Internacional tuvo como principal objetivo la difusión del trabajo efectuado por la Contraloría General de la República durante sus seis años de mandato como auditor externo de la Junta de Auditores de las Naciones Unidas. Esta labor, concluida exitosamente en julio de 2024, posibilitó la construcción de considerables aprendizajes en el ámbito de la fiscalización, el control y la colaboración internacional que se estimó útil compartir con las partes interesadas dentro del país, las que incluyen académicos, diplomáticos y profesionales del mundo de la auditoría, tanto del sector público como del ámbito privado.

En este sentido, el congreso se estructuró pensando en dos focos. El primer día, se centró en la realización de conversatorios donde invitados internacionales

—desde el mundo de las Naciones Unidas y de otras entidades de fiscalización superior con las cuales la Contraloría General de la República trabajó conjuntamente durante su mandato— desarrollaron intercambios fructíferos sobre el control de los recursos públicos de los organismos internacionales, los modelos de auditoría estratégica para la facilitación de buenos esquemas de gobernanza y casos más específicos de la experiencia en la aplicación de enfoques emergentes de fiscalización. Asimismo, se conversó respecto a cómo los diferentes niveles de fiscalización pueden organizarse estratégicamente


 

dentro de las instituciones auditadas para asegurar la rendición de cuentas, la transparencia y el uso eficiente de los recursos, apoyando a los tomadores de decisiones en el logro de sus objetivos. Finalmente, auditores externos de organismos internacionales de las entidades de fiscalización superior de Reino Unido, Alemania, Francia y China presentaron sus propias experiencias de auditoría, compartiendo los principales hallazgos, buenas prácticas y perspectivas particulares posibles de ser adaptadas en otras actividades de control en instituciones diversas.

Por su parte, el segundo día se centró en la diseminación de la propia experiencia desarrollada por la Contraloría durante su mandato como auditor externo, considerando las lecciones aprendidas y buenas prácticas, de modo que, desde una perspectiva más técnica, pudieran extraerse nuevos aprendizajes para aplicar en el nivel nacional, en distintos ámbitos de control. Así, se dio cuenta del enfoque particular empleado por la Contraloría en esta labor, caracterizado por profundizar y priorizar la comunicación con el auditado, para adquirir un conocimiento cabal de los hechos observados, con la finalidad de entregar recomendaciones plenamente asumidas por el auditado y, por ende, implementables.

Asimismo, durante el congreso fue presentado el documento denominado

«Memoria del mandato 2018-2024 de Contraloría como miembro de la Junta de

Auditores de Naciones Unidas»1 , el cual da cuenta del trabajo realizado durante este desempeño y que quedará como legado, a fin de que esta experiencia sea de provecho, particularmente, para la función auditora y como vestigio fidedigno para la historia institucional.

A continuación, se reproducen las palabras de bienvenida al evento y tres presentaciones en el marco de los conversatorios «Entidades de fiscalización superior y organismos internacionales: buena gobernanza, desafíos y temas globales en control externo», «Implementación de modelos de auditoría con perspectiva estratégica» y «Enfoques emergentes de fiscalización en auditorías externas internacionales».

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1     Disponible en: https://www.ceacgr.cl/CEA/pdf/Memoria_ONU_CGR.pdf


2.   Palabras de bienvenida

 

Dorothy Pérez Gutiérrez, Contralora General de la República de Chile

Como decía nuestro maestro de ceremonias, nuestro propósito es compartir experiencias y conocimientos especialmente del ámbito de la fiscalización internacional. Nos interesa muy particularmente recibir los conocimientos y el bagaje de nuestros invitados extranjeros que han trabajado en la fiscalización desde variados enfoques, desde diversos países y representando a organizaciones que tienen mucho que contarnos y de las cuales tenemos mucho que aprender.

El objetivo también es comprender la utilidad y relevancia de la fiscalización en órganos internacionales, y cuál es nuestro aporte en la materia y qué podemos seguir haciendo. Es significativo que la Contraloría chilena haya participado en estos encuentros y auditorías internacionales, y alentamos a que las demás entidades de fiscalización superior lo hagan, en vez de contratar los servicios de una auditora privada. Esto, a causa de la independencia de nuestras instituciones y la robustez que tienen, lo que da garantías a los sujetos auditados y a la comunidad internacional. Asimismo, es nuestra intención conocer las diferencias entre la auditoría nacional y la internacional, pero no solo en términos generales o doctrinales, sino especialmente en los aspectos prácticos. Como institución auditamos misiones de paz y nuestro personal tuvo que entrar a zonas de conflicto armado. Ese es un ejemplo, pero hay otros: cuando los sujetos auditados no quieren entregar la documentación, ¿qué estrategias se pueden abordar para poder conseguir la colaboración de ellos con el fin de que el resultado sea oportuno, sea correcto y sea una mejora para las instituciones?

Por otra parte, queremos compartir los conocimientos y experiencias prácticas que se adquirieron y se desarrollaron por la Contraloría chilena en nuestra misión como auditores de las Naciones Unidas, para contribuir a la preparación de nuestros equipos que asumen ahora la tarea de auditar la Organización Panamericana de la Salud. La experiencia en la auditoría de la primera nos va a servir para desarrollar nuestro trabajo en la entidad continental. Pese a ser ambas instituciones internacionales, tienen diferencias, y sin duda encontraremos dificultades distintas a las que hallamos en las auditorías de las Naciones Unidas. Por esta razón, los integrantes de los equipos que asumirán como auditores de la Organización Panamericana de la Salud fueron seleccionados de una manera técnica y aprovecharemos este encuentro para transmitir el conocimiento a tales fiscalizadores de nuestra institución.

Enfatizo la relevancia de que nuestra labor de fiscalización y control siempre tenga una mirada finalista más que una revisión crítica de cada uno de los


 

problemas que se detectan en la entidad auditada. Nos interesa aportar para el perfeccionamiento real de los procedimientos y proyectos que llevan adelante los organismos auditados.

El área municipal requiere mucho control y mejora, pero también comprensión por el tamaño de las instituciones. No es lo mismo auditar un gran órgano internacional que, a veces, tiene un gran nombre y una gran misión, pero muy pocos recursos, que uno del ámbito local, donde hay una cantidad enorme de tareas que cumplir por parte de municipios con pocos recursos. Nos interesa que todo este tipo de elementos se vayan conversando y que nuestros auditores que asumen ese rol para fiscalizar a la Organización Panamericana de la Salud puedan adquirir todos estos conocimientos y experiencias.

 

 

María José Torres Macho, coordinadora residente de las Naciones Unidas en Chile

Tengo el agrado de trabajar con las 19 agencias, fondos y programas que tenemos acá en Chile, incluyendo la Organización Panamericana de la Salud, que tiene la particularidad de operar conjuntamente con el sistema panamericano y de las Naciones Unidas.

En esta presentación, me gustaría reflexionar sobre temas relativos a los objetivos de las entidades de fiscalización superior y los intereses y responsabilidades de las organizaciones internacionales.

El interés primordial de las entidades de fiscalización superior es la integridad, ya que velan por que los servicios públicos tengan un sistema transparente y que la población confíe en ellos. Como consecuencia de la responsabilidad de realizar un control adecuado de los recursos y ayudar a los organismos estatales en la rendición de cuentas, ustedes son un elemento fundamental de la democracia. Si estamos hablando, por ejemplo, del rol que juegan en el contexto de la implementación de la Agenda de Desarrollo Sostenible y particularmente del objetivo 16, sin instituciones fuertes y sólidas desde el punto de vista de las organizaciones de control del Estado no tendríamos esa confianza ciudadana.

Un riesgo que amenaza al sistema de Naciones Unidas es el manejo de recursos, los cuales dependen de la contribución de los Estados miembros. Como se trata de recursos públicos, si se malversan, se utilizan inadecuadamente o no se administran bien, provocan necesariamente a un desgaste de la confianza. Por lo tanto, entendemos que su papel en relación con el trabajo de las organizaciones internacionales sirve para fortalecer la confianza de los ciudadanos en las entidades tanto nacionales como internacionales.

Cuando pensamos en el sistema de las Naciones Unidas, se nos viene a la mente el Consejo de Seguridad o la Asamblea General en Nueva York, pero en realidad


 

el trabajo de esta organización se hace justamente en aquellos pueblos en donde no llega nadie más que las fuerzas de paz o las campañas de vacunación. En este momento, por ejemplo, lo único que se ha conseguido en la guerra en Gaza es que la Organización Mundial de la Salud vacune a los niños contra la poliomielitis. Ese es el contexto en el que se desempeñan muchos de mis colegas.

En la actualidad, hay un tema particular que está afectándonos a todos de manera cada vez más intensa: la desinformación. Si bien el auge de las redes sociales ha permitido el acceso a la información de forma inmediata, al mismo tiempo ha contribuido a la difusión de bulos que promueven agendas que están destinadas a generar suspicacia. Entonces, ustedes en este rol de fiscalizadores deben ser parte de este espacio de construcción de confianzas, porque en este momento, por ejemplo, el 53 % de los ciudadanos a nivel mundial piensa que hay más mentiras y tergiversación que hace 30 años, tanto a nivel de la política como de los medios de comunicación, y es una cifra que se replica también en Chile, donde el 43 % de la población estima que a veces es difícil distinguir las noticias reales de las falsas.

Tanto la Organización Panamericana de la Salud como su símil mundial son objeto de una campaña internacional de desinformación. Por eso es muy relevante el trabajo que ustedes van a emprender en términos del manejo de esa entidad para generar confianzas. Por ejemplo, la auditoría que se realizó a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo, además de su aspecto técnico, estuvo destinada a destacar el papel que juega dicha agencia en un contexto tan complejo como es la guerra en Gaza y dentro de la región. Ahí destaco que no solamente ustedes tienen ese rol técnico de seguir claramente los procedimientos, sino también un papel de acompañar un esfuerzo para que las instituciones no se vean atacadas por estas campañas de desinformación.

Yo creo que estamos en un momento interesante pero muy complejo, en donde todos nos tenemos que equipar con herramientas nuevas. Se ha dado la impresión errónea —y creo que es parte de la campaña de desinformación— de que la Agenda de Desarrollo Sostenible es la agenda de las Naciones Unidas. Ciertamente lo es, pero también de los Estados cuyos representantes la firmaron en 2015 y la única manera de defenderla es si existe credibilidad en la medición de los avances que se están haciendo.

Parte de las tareas de las agencias, fondos y programas con las entidades de captura de datos de los países consiste en saber cómo se manejan y transmiten esos datos, lo cual es absolutamente clave, porque sin tener medición no sabemos si hay avances o no. En el caso de Chile, ustedes cuentan con un sistema sólido de captura de datos sobre el avance o no en las metas de desarrollo sostenible manejado por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, el Instituto Nacional de Estadísticas, los ministerios de Salud, Educación, entre otros.


 

Además de la probidad en el manejo de recursos, hay que preocuparse sobre cuál es el impacto, que es algo que ustedes pudieron comprobar cuando fiscalizaron las organizaciones de Naciones Unidas. No solamente cómo trabajan hacia dentro y cómo están estructuradas en relación a sus mandatos, funciones, presupuestos, sino también la repercusión que van a tener o no en relación con esos ciudadanos a nivel local.

Naciones Unidas está comprometida fuertemente con el tema del control interno, que es parte de la reforma del sistema que ha abanderado nuestro secretario general António Guterres y nuestra vicesecretaria general Amina Mohammed. A nivel interno, los funcionarios debemos evitar delegar exclusivamente en instancias externas. Cada institución es responsable de contar con un control efectivo interno e identificar cuáles son esos riesgos. Por ejemplo, el uso de inteligencia artificial aporta innumerables ventajas, pero al mismo tiempo viene con peligros aparejados, como esas campañas de desinformación que les estaba comentando.

Estos riesgos son nuevos y nos exigen analizarlos incluyendo el de fraude y corrupción, y habilitar políticas específicas, procedimientos y estándares concretos, sistemas de control para manejarlos. Disponer de un flujo de información es un tema crítico sobre el que creo que ustedes nos pueden ayudar, porque a veces fallamos en este esquema de información y retroinformación, cómo manejamos esa identificación de impacto y el valor agregado del sistema de Naciones Unidas, y cómo monitoreamos la efectividad del sistema de control.

Para concretar esto, está la Oficina de Servicios de Supervisión Interna que se encarga de monitorear, pero su labor se complementa con la supervisión externa de los Estados miembros organizados a través de la Junta de Auditores de las Naciones Unidas, la Organización Internacional de Entidades Fiscalizadoras Superiores y otras que cooperan en esta tarea de tener una rendición de cuentas y transparencia como se exige adecuadamente por la Asamblea General.

En Chile también hemos tenido la oportunidad de colaborar con la Contraloría desde hace años, desde el momento en que se adoptó la Agenda de Desarrollo Sostenible, con colegas de Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, de ONU Mujeres, de la comunidad de la coordinación residente. Apreciamos muchísimo la apertura y el trabajo conjunto.

Para cerrar, quisiera destacar que ustedes, como instituciones fiscalizadoras, cumplen un papel esencial para fortalecer la democracia a nivel nacional, al hacer que el sistema de gobernanza sea creíble, transparente y que genere confianza en los ciudadanos como es el caso del sistema internacional. Por eso les invito como Contraloría de Chile a que sigan ejerciendo su liderazgo para poder colaborar en transparencia, eficacia y responsabilidad en todas las acciones del sistema de las Naciones Unidas y que, al final del día, consigamos que la Agenda de Desarrollo Sostenible no sea solo un logo, sino que signifique


 

que la gente vea que su vida cambió en términos de educación, salud, acceso a un mejor trabajo o que pueda tener una vida digna.

 

 

3.   Entidades de fiscalización superior y organismos internacionales: buena gobernanza, desafíos y

temas globales en control externo

 

Presentación de Anjana Das, exsecretaria ejecutiva de la Junta de Auditores de las Naciones Unidas

La ONU es una plataforma internacional que sirve como un órgano convocante para que 193 Estados miembros discutan y acuerden sus programas. Su mandato es amplio y está en constante expansión, dada la naturaleza de los problemas mundiales. Sin embargo, sus recursos se limitan a contribuciones asignadas por los Estados miembros y a aportes voluntarios. Las primeras se destinan a las funciones y programas básicos establecidos, mientras que los segundos van a programas específicos y brindan más visibilidad respecto de las metas, objetivos y ejecución de los mismos.

Tal sistema de financiamiento genera como problema principal que los fondos están restringidos, siguen un calendario irregular de flujos de ingreso y salida, y son bastante inadecuados para mandatos en expansión. Además, hay muchas regulaciones sobre cómo se pueden utilizar estos fondos y cómo reembolsarlos a los donantes, lo que hace que el funcionamiento de la administración sea un acto de balance muy delicado para alcanzar los objetivos. Adicionalmente, los puestos de personal crean un enorme conjunto de pasivos, en particular, el pasivo del seguro de salud tras el servicio, el que, en su mayor parte, no está financiado por los órganos de gobernanza.

Las instituciones de fiscalización superior, con su amplia experiencia profesional y su respetado liderazgo en la forma de auditores generales de sus respectivos gobiernos nacionales, son elegidas para conformar la Junta de Auditores y el Panel de Auditores Externos. La primera está compuesta por 3 miembros elegidos y el segundo tiene alrededor de 12 a 14 integrantes, dependiendo de qué organismos de fiscalización superior sean seleccionados por las respectivas entidades de la ONU.

En retrospectiva, la última década de trabajo de la junta y del panel ha cubierto muchas áreas interesantes. Entre ellas, cabe destacar que desde 2012 se realizan auditorías sobre la aplicación de las Normas Internacionales de Contabilidad para el Sector Público a:


 

1)      El proyecto del sistema de planificación de recursos empresariales de las Naciones Unidas.

2)      La seguridad informática.

3)      La gestión presupuestaria.

4)      La gestión de riesgos.

5)      La gestión de programas y socios implementadores.

6)      Las adquisiciones.

7)      El transporte aéreo y la gestión de combustible en las operaciones de mantenimiento de la paz.

8)      La gestión de los recursos humanos.

9)      La inversión de fondos.

El Panel de Auditores Externos ha solicitado que los órganos de contabilidad de las Naciones Unidas colaboren con ellos para abordar la implementación de normas nuevas o revisadas, que se examine la ciberseguridad de forma exhaustiva y con las normas de tecnologías de la información necesarias, que se adopten deliberadamente medidas coordinadas sobre la gestión de emergencias del cambio climático y que se adopten normas de presentación de informes de sostenibilidad más claras y uniformes.

Normalmente, los miembros de la Junta de Auditores seleccionan las áreas de riesgo evaluadas y luego proceden a auditarlas durante un período de seis años. Su principal responsabilidad es la auditoría de los estados financieros de las entidades de las Naciones Unidas. Los comités de gobernanza de dicha organización toman muy en serio los informes de la junta y tienen en cuenta sus hallazgos con vistas a evaluar los presupuestos que posteriormente aprueban para las instituciones de la ONU. Los procesos de aprobación de los informes y la revisión de los comités de gobernanza son tanto intensos como extensos. Yo diría que se dedican unos 5 meses del año a estos procesos; esto deja unos 7 meses efectivos para hacer las auditorías.

El beneficio de que una institución nacional se comprometa con una organización internacional consiste en que, dentro de un mundo interconectado, las amenazas globales están afectando a las poblaciones locales a un ritmo acelerado. Por lo tanto, si una entidad nacional no se relaciona con una asociación interestatal, es probable que se quede atrás. Todos recordamos que la COVID fue una pandemia global y todos nos hemos visto afectados en la forma en que vivimos y cómo trabajamos. Asimismo, en los últimos años, han surgido otras amenazas globales muy críticas, tales como:


 

1)     Disrupción digital —inteligencia artificial, ciberseguridad, big data, privacidad individual, disrupción en los recursos humanos—: ¿existe alguna protección legal internacional contra los efectos nocivos del uso de la inteligencia artificial?, ¿está la ciberseguridad adecuadamente cubierta para nuestras instituciones?, ¿podemos protegernos de la concentración de grandes volúmenes de datos en unas pocas manos?, ¿está la privacidad individual adecuadamente protegida?, ¿estamos preparados para la disrupción en el mercado laboral y de recursos humanos debido a la llegada de la inteligencia artificial?

2)     Colapso ecológico —cambio climático—.

3)     Revolución biotecnológica —inteligencia artificial, big data, reingeniería del cuerpo humano—.

4)     Migración —a causa del cambio climático, conflictos políticos—.

5)     Aumento de las necesidades humanitarias —debido a la migración y la guerra—.

Es posible que sea necesario reimaginar las estructuras y los procesos organizativos actuales de las Naciones Unidas para enfrentar estas amenazas globales, ya que el ritmo y la propagación de muchas de ellas se ven facilitados por tecnologías de rápido crecimiento.

En este escenario, resulta importante que las entidades de fiscalización superior:

1)     Aprovechen su papel como auditores generales en la ONU —ante los comités de la Asamblea General, la Secretaría General, la alta dirección— y utilicen la plataforma global para influir en el cambio de áreas críticas identificadas a nivel de todo el sistema de las Naciones Unidas.

2)     Colaboren y coordinen internamente como organismo para seleccionar su agenda ante amenazas críticas. Colaboración y coordinación son palabras simples, pero el trabajo detrás de estos términos es enorme y desafiante, y debe ejercerse día a día.

3)     Salvaguarden su independencia al entregar sus evaluaciones y opiniones sobre su trabajo.

4)     Realicen su función básica consistente en auditar los estados financieros y las operaciones de gestión de las entidades de la ONU y velar por la rendición de cuentas y la transparencia.

Las amenazas globales requieren soluciones de esa misma naturaleza y tanto los organismos internacionales como las entidades de fiscalización superior tienen un papel muy importante en la identificación de soluciones, estándares y mejores


 

prácticas. Los auditores internos y externos así como todos los segmentos de la sociedad deben participar con mucha más sinergia y colaboración.

 

 

4.   Implementación de modelos de auditoría con perspectiva estratégica

 

Presentación de Damian Brewitt, director de Auditoría Externa de la Oficina Nacional de Auditoría

del Reino Unido

Al abrir la reunión, la Contralora nos decía que estaba muy abierta a entender cómo se lleva a cabo esta función de las entidades de fiscalización superior en el ambiente internacional, particularmente dentro de las Naciones Unidas, y también sobre las estrategias nacionales que nosotros hemos usado, dentro del Reino Unido, las que queremos compartir con otros colegas que están trabajando dentro del sistema.

En primer lugar, la auditoría financiera es el enfoque que tomamos a nivel doméstico en el Reino Unido y que replicamos en nuestro trabajo internacional, nuestro núcleo.

En el Reino Unido, proveemos de una opinión de auditoría independiente a cerca de 400 organismos del gobierno central y chequeamos sus estados financieros. Esto es muy importante, porque otorga conocimiento y estabilidad al Parlamento para que sus miembros controlen y entiendan cuál es el uso de los recursos por parte de tales entidades. Nuestro accionar transparenta que el dinero sea gastado de manera alineada con la intención del Parlamento, brinda a los órganos gubernamentales la visión que necesitan para administrar el dinero de los contribuyentes de manera más efectiva y permite informar al Parlamento si el Gobierno está ofreciendo un buen valor público. Al realizar esta función, nuestro papel no es cuestionar los objetivos de las políticas gubernamentales, sino analizar cómo el Gobierno ha gastado el dinero para implementar esas políticas y si ese dinero se ha utilizado de la manera correcta para lograr el resultado previsto. Todo esto es muy similar a la labor en las entidades de Naciones Unidas. Asimismo, nuestros equipos de expertos brindan información valiosa y práctica sobre cómo se pueden mejorar los servicios públicos. Obtenemos esta información de nuestro amplio trabajo centrado en los temas que son una prioridad para el Gobierno, donde observamos tanto innovaciones como problemas recurrentes.

En el ámbito internacional, existen muchas similitudes con nuestros propósitos a nivel nacional. En la Oficina Nacional de Auditoría ambicionamos perfeccionar


 

la gestión financiera. Anjana mencionaba que, en los últimos 10 a 15 años, las Naciones Unidas se han movido hacia estándares cada vez más complejos, lo que nos lleva a no limitarnos a auditar los estados financieros, sino también a contribuir en el desarrollo de los sistemas de información producto de esos estados; ello en pos de una gestión financiera más eficiente dentro de las Naciones Unidas.

Asimismo, queremos integrar la rendición de cuentas por el uso de los recursos, apoyar una mejor gobernanza y ofrecer garantías sobre los fondos de los contribuyentes. Tomando nuestra labor internacional, buscamos mantenernos como miembros del Panel de Auditores Externos e intercambiar nuestras experiencias y evaluaciones de riesgo, para contribuir en el trabajo mancomunado en este foro con otras entidades de fiscalización superior.

Nuestra presencia internacional es el resultado del trabajo como auditores y busca obtener inteligencia sobre el sistema de las Naciones Unidas, ver cuáles son sus problemas y preocupaciones, y adaptarnos para atacar las temáticas globales que Anjana mencionaba antes, pues las Naciones Unidas es el centro que busca coordinar todo y atacar dichas problemáticas.

Además, buscamos elevar la calidad de la auditoría externa a través de todas las instituciones internacionales. En este caso, hemos conversado con colegas de Chile, Alemania, China o Brasil, para perfeccionar esto. En términos de integrar y difundir el trabajo internacional que hacemos, hemos aplicado las técnicas y enfoques propios del Reino Unido en el ámbito internacional —como la inteligencia artificial y el modelado de datos—, usando nuestro aprendizaje desde las Naciones Unidas y otras entidades de fiscalización superior para pulir nuestra labor y nuestro conocimiento. Así, utilizamos estos insumos para ver cómo nuestros modelos pueden ser empleados para mejorar nuestros análisis y procesos.

Una perspectiva completa de estas actividades es un insumo para el Parlamento británico sobre las funciones de las Naciones Unidas. Si no nos hubiésemos desempeñado como auditores externos, no tendríamos esta visión de cómo asegurarse de que los fondos estén utilizándose de buena manera por las Naciones Unidas y los organismos que patrocina. Por otra parte, el trabajo internacional es muy atractivo para reclutar personas. Hay mucho interés en participar en este tipo de misiones y la mayoría de quienes se han desenvuelto a nivel internacional quieren continuar haciéndolo.

En cuanto a los componentes de la auditoría externa, podemos resaltar, en el ámbito de la auditoría financiera, que nos tomamos de forma muy seria la calidad y el entregar un buen nivel de confiabilidad en nuestros reportes, con habilidades de gestión y estándares que deben mantener un enfoque específico para auditar lo que son las verdaderas claves de riesgo de las entidades auditadas. Buscamos minimizar y prevenir el fraude, por supuesto.


 

Las Naciones Unidas tienen muchas organizaciones con problemáticas que son poco reportadas, de las cuales la gente no habla abiertamente, porque internamente no hay mucho espacio para hacerlo. Hay que mejorar esto y crear canales de comunicación más adecuados. Otro elemento clave para la regularidad de la auditoría es asegurarnos de que las transacciones de ingresos y gastos estén en concordancia con las intenciones de los órganos de gobernanza, correctamente desarrolladas y que su uso sea el apropiado conforme con las regulaciones financieras aplicables. Pensamos que es muy importante relacionarnos con los comités internos de auditoría, organismos independientes a quienes tenemos que preguntarles y permitir que nos pregunten sobre el trabajo que cada cual hace como auditores.

En cuanto a la auditoría de desempeño, es importante ver cómo definimos el valor por el dinero en la Oficina Nacional de Auditoría, el uso óptimo de recursos para alcanzar los productos que se busca obtener. Nosotros queremos apoyar a los Estados miembros en evaluar el progreso de cómo los objetivos están siendo alcanzados y en señalar las áreas que pueden lograr mejoras de eficiencia.

Respecto a cómo seleccionamos nuestros tópicos, cuando comenzamos nuestro mandato pensamos en cuáles son los puntos clave que requieren nuestro tiempo y nos dimos cuenta de que en el período del cargo las cosas cambian en las organizaciones, así que pueden modificarse los planes, por lo que tenemos que pensar estratégicamente cómo podemos atacar estos aspectos materiales a través del tiempo. Creemos firmemente que es importante contar con gente con experiencia en este ambiente y utilizamos los recursos y las herramientas que necesitamos, estando muy conscientes de no intervenir en asuntos en los cuales no somos especialistas. Hay áreas de Naciones Unidas que son muy técnicas y si nosotros no dominamos la infraestructura de capital, por ejemplo, trataremos de no profundizar en ella, aunque podemos chequear el tema con expertos para ver qué hay que mejorar.

En cuanto al reporte final, a nivel doméstico, auditamos una entidad individual y entregamos una única opinión de auditoría en la que queremos exponer qué es lo que pasa en esa organización. En el ambiente de las Naciones Unidas, contamos con la capacidad de reportar sobre diferentes tópicos de gestión financiera, por lo que tenemos la ventaja de poder mostrar todo. De esta manera, tenemos tres bloques principales en los cuales reportamos:

1)      Asuntos financieros, incluyendo la revisión de los estados financieros, la opinión, análisis de ratio y beneficios posempleo.

2)      Gobernanza y control interno, incluyendo tópicos como gestión de riesgos, compliance y segunda línea de control, marco de rendición de cuentas, auditoría interna, justicia interna y evaluación del sistema de control interno.

3)      Tópicos de desempeño, tales como estrategia de gestión de inmuebles,


 

elaboración de informes sobre gestión por resultados y por desempeño, recursos humanos, gestión de proyectos y programas, estrategia de sistemas de información, reportes de sustentabilidad y reportes ambientales, sociales y de gobernanza.

Para finalizar, en cuanto a la pregunta de la Contralora, qué tan diferente es el trabajo interno del externo: no demasiado. En palabras sencillas: nosotros queremos ver la labor internacional como un insumo para las cosas que hacemos a nivel nacional.

 

 

5.   Enfoques emergentes de fiscalización en auditorías externas internacionales

 

Presentación de Jean-Christophe Potton, senior team leaderde la Corte de Cuentas de Francia

Me gustaría, en primer lugar, darles una idea de nuestro mandato actual en la Junta de Auditores. Examinamos la gestión de algunas entidades que están dentro de la Secretaría de las Naciones Unidas, las oficinas centrales de las operaciones de mantenimiento de la paz y las que están en el Congo, Malí, entre otras; y otras organizaciones como son el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y algunas agencias enfocadas en combatir el cambio climático y la desertificación.

No es fácil hablar de los siguientes enfoques, porque no siempre son completamente nuevos, pero me quiero enfocar en cinco ítems:

1)      las herramientas del sistema de planificación de recursos empresariales,

2)      los objetivos de desarrollo sostenible,

3)      los temas en común de auditoría que tienen diferentes organizaciones,

4)      nuevos enfoques en misiones centrales de las entidades y

5)      las auditorías a oficinas en el nivel local.

1.                         Los sistemas de planificación de recursos empresariales

Esto no es un asunto nuevo, pero cada vez ha tomado mayor importancia. El trabajo queda mejor documentado si se emplean sistemas de planificación de recursos empresariales, pero hay que aprender a utilizarlos y auditarlos correctamente para que sean relevantes para las auditorías financieras y para


 

las auditorías de desempeño. De hecho, a veces se hace imposible hacer una auditoría financiera sin ellos, por lo que son cruciales. Por ejemplo, en nuestra auditoría al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo respecto a la implementación de un nuevo sistema de planificación de recursos empresariales, hubo anomalías tales como transacciones pendientes que fueron identificadas y reducidas a un nivel poco significativo a través de la implementación de controles y monitoreos adicionales.

Por su parte, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados implementó un nuevo sistema de planificación de recursos empresariales en la nube para permitir integraciones y automatizaciones de procesos, el que para abril de 2024 aún no estaba completamente finalizado. La fase actual de estabilización del sistema condujo a una mayor proporción de estimaciones y ajustes manuales en los estados financieros de 2023 comparado con el año anterior y a retrasos significativos en la recepción y procesamiento de los informes financieros de socios implementadores en 2023. Por esto, es necesario ver cómo los sistemas de planificación de recursos empresariales impactan en la gestión de las entidades y su desempeño.

Debo enfatizar que nunca los sistemas sistema de planificación de recursos empresariales son neutrales: tienen objetivos, indicadores, debe comprenderse por qué se crearon, con qué supuestos fueron diseñados, porque luego comienzan a desarrollarse en mayor profundidad y, a medida que se hacen más complejos, es más difícil auditarlos si no se comprenden todas sus funcionalidades.

2.                         Los objetivos de desarrollo sostenible

Ellos crearon un marco de trabajo para todas las entidades de las Naciones Unidas y son una prioridad principal para la Secretaría General. Quienes se desempeñan dentro de la organización buscan ponerlos en funcionamiento, pero como auditores tenemos que auditar directamente los objetivos de desarrollo sostenible para ver cómo están ejecutándose, pudiendo elegirlos como tópicos como parte del alcance de auditorías específicas. Por ejemplo, en la auditoría 2023-2024 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que es una de las principales partes interesadas a nivel global en la implementación del objetivo sobre acción climática —objetivo de desarrollo sostenible 13—, encontramos grandes diferencias entre las oficinas centrales corporativas, las políticas y lo que se está haciendo localmente.

No siempre está clara la alineación sobre acción climática entre las estrategias corporativas y las estrategias al nivel país, ni las prioridades establecidas en los proyectos en la materia. Asimismo, la medición de los resultados en materia de desarrollo resulta especialmente difícil en el caso de las acciones relacionadas con el clima, que son transversales. En la auditoría, observamos que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo pretende hacer un seguimiento, medir


 

y reducir su huella de carbono a través de su iniciativa «Greening Moonshot2»; sin embargo, no se registra la huella de carbono del diseño y la implementación de los proyectos que ejecuta. Fue interesante auditar este objetivo de desarrollo sostenible en el marco de la auditoría a esta entidad, pues significa lidiar con las principales actividades de la organización.

3.                         Temas en común de auditoría que tienen diferentes organizaciones

También intentamos auditar un idéntico tópico de auditoría en diferentes instituciones. Acá surgieron cosas llamativas, porque se proporcionan muchos datos para hacer comparaciones, benchmarking y análisis de variados enfoques. Por ejemplo, en el marco de la cooperación entre agencias, ya que muchas operan en terreno, queremos ver cómo estas diferentes agencias trabajan y cooperan entre ellas. Lo interesante es que lo podemos hacer por separado, pero al mismo tiempo con las entidades en su conjunto. Todas ellas tienen distintas posiciones y es un tema muy sensible, porque el representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en cada país era hasta hace poco el coordinador residente de todo el sistema de Naciones Unidas ante ese país y tenía un rol integrador para el desarrollo, pero ahora el cargo se separó y es asumido por una persona distinta designada directamente desde la Secretaría General.

En cada país, cada agencia de Naciones Unidas tiene un rol muy específico para proveer servicios tanto a ese país como a otras agencias, por lo que pueden asumir distintos papeles que hacen crucial la coordinación. Por ejemplo, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados es la entidad líder en materia de refugiados, pero es solo una entre muchas otras agencias de Naciones Unidas con trabajo en el terreno. En cuanto a las operaciones de mantenimiento de la paz, estas son bastante distintas dependiendo de dónde están, el tamaño y recursos que poseen, sus mandatos, etcétera.

Muchas agencias tienen distintas miradas sobre la cooperación: es parte de su función colaborar entre ellas, por lo que es interesante ver el mismo rubro de auditoría en entidades diferentes de manera simultánea. Otros ejemplos son el trabajo que hacen por separado el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados:

1)     En materia de gestión de crisis humanitarias, las agencias tienen definiciones, competencias y mandatos que pueden ser distintos para atenderlos, por lo que es importante hacer una revisión cruzada de las dos visiones.

 

 

2    Iniciativa lanzada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en agosto de 2019 para comprometer que la organización reduzca la huella de carbono de sus operaciones en un 50 % hacia 2030, a través de iniciativas de transformación energética en sus oficinas tales como la adopción de energías renovables y la movilidad eléctrica.


 

2)      La movilización de recursos es un tema relevante para el financiamiento de la mayoría de las entidades involucradas en operaciones de paz, pues las contribuciones comprometidas no son pagadas. Asimismo, se visualiza un gran riesgo de que haya competencia entre las agencias de Naciones Unidas para acceder a mismas fuentes de financiamiento.

4.                         Nuevos enfoques en misiones centrales de las entidades

Otro enfoque es tratar de encontrar un nuevo ángulo en las auditorías de gestión de algunas misiones centrales de una entidad, esto es, revisar cosas ya conocidas, pero de maneras diferentes, nuevas e incluso originales.

Por ejemplo, lo que hicimos el año pasado en el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados respecto a la auditoría a la gestión de grandes campamentos de refugiados. Esta clasificación de «gran campamento» no existía en dicha agencia, fue una definición propia del equipo auditor francés. Decidimos auditar esos campos —definidos como aquellos con más de 50.000 refugiados— con un alcance que fue novedoso para la auditoría y que tuvo hallazgos bastante interesantes, que no habíamos logrado ver con la aproximación de antes. Así, observamos que garantizar un conocimiento actualizado de la situación en estos grandes campamentos sigue siendo un reto, porque los donantes, los países de acogida y los beneficiarios no son conscientes de los costos de los campamentos en comparación con otras soluciones. Los campamentos de larga estadía y las situaciones prolongadas plantean también la cuestión sobre las soluciones de salida. Asimismo, los procedimientos de registro siguen siendo frágiles y vulnerables a los riesgos de fraude, lo que da lugar a una eficacia desigual. Las necesidades particulares de los grandes campamentos no se aíslan específicamente en el proceso de formulación presupuestaria y dificultan la comparación entre el costo por refugiado dentro de los campamentos y fuera de ellos. Finalmente, observamos que entre las actividades relacionadas con el mandato de protección a los refugiados, la protección contra la violencia de género en todos sus componentes se aborda de forma dispareja y, a veces, insuficiente.

5.                         Las auditorías a oficinas en el nivel local

Un último punto a abordar son las auditorías a oficinas en el nivel local. Estas son fundamentales para la auditoría de organizaciones descentralizadas con grandes redes como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo o el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Es necesario ir a terreno para ver cómo se implementa la mayoría de las políticas de la institución

ser útil para las auditorías financieras—.

 
—lo que proporciona elementos esenciales para las auditorías de desempeño— y verificar la regularidad de la gestión de dichas oficinas —lo que también puede un enfoque demasiado novedoso.

 

Es crucial, porque la labor que se realiza en las sedes centrales de cada entidad es muy diferente al trabajo en terreno de las oficinas de cada país. Los auditores tienen que ir a estas oficinas en el terreno para conocer las diferencias entre las políticas decididas a nivel central versus cómo se implementan en el nivel local. Hemos notado muchas veces que las sedes centrales desconocen lo que pasa en terreno, y finalmente terminamos dándoles mucha información. A veces se sorprenden y se cuestionan por qué ciertas políticas no se implementan con claridad en el nivel país: la respuesta es que no hubo retroalimentación respecto a la forma en que están decidiendo ciertas políticas.

En nuestra auditoría financiera, podemos ver en el terreno que existen irregularidades o problemas con certificaciones de la institución y lo que hemos hecho es observar cómo la red de oficinas locales se debe adaptar a la misión de la institución. Así se puede auditar el tamaño y la organización de estas redes.

Francia efectuó una auditoría al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en 2023/2024 sobre la denominada «presencia universal»: un activo importante para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la ONU debido a la capacidad de proporcionar servicios compartidos dentro del sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo.

Cuando sucede una crisis en algún país, las agencias pueden participar en la mitigación de la misma, pero no son lo suficientemente flexibles. Un problema presente en todas las organizaciones es adaptar sus operaciones con presencia en el nivel país y ajustar su tamaño a lo que es realmente necesario. Un enfoque más estratégico para ampliar, reducir, abrir o cerrar oficinas ayudaría a garantizar que la estructura de la presencia del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en el terreno siga adaptándose a las prioridades de desarrollo local.

Como conclusión, como auditores externos internacionales debemos ajustar nuestra labor siguiendo la evolución de la institución auditada, pero también tratando de innovar, adaptando nuestros enfoques a estas evoluciones. Como en toda área, hay espacio para innovar, pero no siempre es algo fácil como auditores. Algunos pueden encontrar que sea engañoso, pero sí existen formas diferentes de hacer las cosas. Cada vez que hablamos con la organización auditada les decimos qué área estamos pensando en auditar el siguiente año. Por ejemplo, cuando ideamos esto de los «grandes campamentos», los encargados se mostraron reacios y nos pidieron que evitáramos ciertas áreas, así que tuvimos que conversar mucho con ellos y finalmente llegar a un consenso. No teníamos mucha experiencia en este enfoque, pero finalmente estaban muy contentos de que hayamos llevado a cabo ese trabajo de auditoría

—no así con todas las recomendaciones, por cierto— y llegaron a la conclusión de que había sido bastante interesante, pese a que al principio temían que fuera un enfoque demasiado novedoso.