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APLICACIÓN DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL POR PARTE DE LAS

ADMINISTRACIONES TRIBUTARIAS: TRANSPARENCIA ALGORÍTMICA Y

GESTIÓN DE SESGOS

APPLICATION OF ARTIFICIAL INTELLIGENCE BY TAX ADMINISTRATIONS:

ALGORITHMIC TRANSPARENCY AND BIAS MANAGEMENT

 

Roxana Obreque Espinoza1, Paulina Gómez Inzunza2

 

Resumen

La inteligencia artificial está revolucionando la Administración tributaria, ofreciendo oportunidades para mejorar la eficiencia, la eficacia y la equidad en la recaudación de nuestros impuestos. Sin embargo, la opacidad de los algoritmos

—«caja negra»— y los sesgos algorítmicos generan desafíos. La transparencia algorítmica y la gestión de sesgos son claves para una implementación responsable de la inteligencia artificial en este ámbito.

Palabras clave: inteligencia artificial – Administración tributaria – transparencia algorítmica – sesgos algorítmicos – ética en la inteligencia artificial

 

Abstract

Artificial intelligence is revolutionizing tax administration, offering opportunities to enhance the efficiency, effectiveness, and fairness of tax collection. However, the opacity of algorithms —“black box”— and algorithmic biases pose challenges. Algorithmic transparency and bias management are key to responsible implementation of artificial intelligence in this domain.


 

1    Es abogada, licenciada en Ciencias Jurídicas y Sociales por la Universidad de Concepción, magíster en Derecho Tributario por la Universidad de Concepción, magíster en Planificación y Control de Gestión por la Universidad Mayor, docente de la Universidad Católica de Temuco.

2    Es licenciada en Ciencias Jurídicas por la Universidad Católica de Temuco, ayudante de cátedra de Derecho Tributario en la Universidad Católica de Temuco.


 

Keywords: artificial intelligencetax administrationalgorithmic transparency algorithmic bias artificial intelligence ethics

 

 

1.   Introducción

 

 

Los big data y la inteligencia artificial han impulsado transformaciones trascendentales en la Administración del Estado. En particular, las Administraciones tributarias, en Chile, el Servicio de Impuestos Internos, el Servicio Nacional de Aduanas y la Tesorería General de la República, se ven beneficiadas por un sinfín de posibilidades para mejorar la eficiencia, la eficacia y la equidad en la recaudación fiscal.

El presente trabajo se va a centrar en el Servicio de Impuestos Internos, lugar donde la inteligencia artificial ha tenido un desarrollo prolífico, ya que ha sido de ayuda desde la detección de fraudes hasta la optimización de procesos de propuestas de declaración, permitiendo una gestión más proactiva y precisa de los recursos fiscales. La automatización de tareas repetitivas, el análisis avanzado de grandes volúmenes de datos y la capacidad de prever comportamientos fiscales son solo algunos ejemplos de cómo la inteligencia artificial puede contribuir a la resolución de problemas complejos que antes involucraba el trabajo de los funcionarios —humanos—.

Sin embargo, junto a estas oportunidades, surgen desafíos importantes relacionados con la transparencia y la ética en el uso de la inteligencia artificial, no solamente por parte de los contribuyentes o sujetos obligados, sino que también por parte de las Administraciones tributarias. La opacidad de los algoritmos que impulsan los sistemas de inteligencia artificial, conocida como el problema de la

«caja negra», dificulta la comprensión de cómo se toman las decisiones y por qué se obtienen ciertos resultados, pudiendo constituir incluso sistemas de carácter paralelo, uno que podemos visualizar claramente y otro que se desarrolla en forma total o casi en su totalidad con decisiones automatizadas. Esta falta de transparencia puede generar desconfianza entre los contribuyentes y afectar la legitimidad de las decisiones tomadas por la Administración. Además, la implementación de la inteligencia artificial en la Administración tributaria no está exenta de riesgos, como la posibilidad de que los algoritmos reproduzcan o incluso amplifiquen sesgos discriminatorios presentes al momento de su diseño, de su implementación o por los datos utilizados en su entrenamiento, lo que podría llevar a decisiones injustas o desiguales.

En este contexto, la transparencia algorítmica y la gestión de sesgos se convierten en aspectos críticos para la Administración tributaria, no solamente por la legitimidad de sus procesos sino también por la vulneración que podría llegar a existir para los contribuyentes. La transparencia algorítmica busca garantizar


que los contribuyentes comprendan cómo funcionan los sistemas de inteligencia artificial que les afectan, ofreciendo explicaciones claras y accesibles sobre los criterios y procesos utilizados en la toma de decisiones. Por otro lado, la gestión de sesgos se enfoca en identificar y mitigar los sesgos discriminatorios que podrían existir en los datos o algoritmos usados, promoviendo así decisiones más justas y equitativas. Para lograr esto, es esencial establecer mecanismos de auditoría y supervisión continua, así como fomentar la diversidad y la representatividad en los equipos de desarrollo de inteligencia artificial.

Este trabajo explora los desafíos y oportunidades de la aplicación de la inteligencia artificial en la Administración tributaria, poniendo especial énfasis en la importancia de la transparencia algorítmica y la gestión de sesgos. Se analizarán los principios y las buenas prácticas que deben considerarse para garantizar un uso responsable y ético de la inteligencia artificial en este ámbito, promoviendo así la confianza, la equidad y la eficiencia en la recaudación fiscal. En particular, se abordarán casos de estudio y ejemplos de implementación de inteligencia artificial en diferentes Administraciones tributarias alrededor del mundo, destacando las lecciones aprendidas y las recomendaciones para mejorar la gobernanza de los sistemas de inteligencia artificial. Por medio de este análisis, se busca proporcionar un marco conceptual y práctico que permita a las entidades tributarias aprovechar al máximo el potencial de la inteligencia artificial, al mismo tiempo que se salvaguardan los principios de transparencia, justicia y responsabilidad.

 

 

2.   Big data e inteligencia artificial

 

 

En el mundo actual, los términos big data e inteligencia artificial se utilizan con frecuencia de manera indistinta, generando confusión sobre sus significados y aplicaciones. Si bien ambos conceptos están relacionados con el análisis y uso de información, presentan diferencias fundamentales que es importante comprender.

Los big data o macrodatos se refieren a conjuntos de datos masivos y complejos que superan la capacidad de procesamiento tradicional. Estos datos pueden provenir de diversas fuentes, como transacciones comerciales, registros de redes sociales, sensores y dispositivos móviles. La característica principal de los big data es su volumen, variedad —diversidad de formatos y estructuras— y velocidad de generación. No solo se definen por la cantidad de datos, sino también por la capacidad de capturarlos, almacenarlos y analizarlos de manera eficiente (McAfee & Brynjolfsson, 2012). En materia tributaria, podríamos citar la implementación de documentos electrónicos —factura electrónica, por ejemplo—, como la mayor fuente de microdatos.


 

Por su parte, la inteligencia artificial es una rama de la informática que busca crear sistemas capaces de realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana, como el aprendizaje, el razonamiento, la resolución de problemas y la toma de decisiones. La inteligencia artificial se basa en algoritmos complejos que pueden procesar y analizar grandes cantidades de datos para identificar patrones, predecir tendencias y tomar decisiones automatizadas (Russell & Norvig, 2020).

Una vez identificados los conceptos de big data e inteligencia artificial, es pertinente clarificar las diferencias fundamentales entre ellos. A continuación, se detallan estas distinciones en términos de naturaleza, objetivos y roles, proporcionando una comprensión más profunda y profesional de cómo interactúan y se complementan estos dos campos.

2.1.                   Naturaleza

Los big data se refieren a vastos conjuntos de datos en bruto que pueden ser estructurados, semiestructurados o no estructurados, provenientes de diversas fuentes como transacciones comerciales, redes sociales, sensores y dispositivos móviles. Estos datos son caracterizados por las tres «v»: volumen, variedad y velocidad (Laney, 2001). Por otro lado, la inteligencia artificial es un conjunto de herramientas y técnicas diseñadas para procesar y analizar estos datos, utilizando algoritmos y modelos matemáticos complejos para imitar la inteligencia humana en tareas como el aprendizaje, la toma de decisiones y la resolución de problemas (Davenport et al., 2012).

2.2.                   Objetivo

El objetivo de los macrodatos es recopilar, almacenar y gestionar grandes volúmenes de información de manera eficiente. Este proceso incluye la captura de datos en tiempo real, su almacenamiento en infraestructuras escalables y la preparación de estos datos para su posterior análisis (Gandomi & Haider, 2015). En contraste, la inteligencia artificial se enfoca en utilizar estos datos para generar conocimiento, realizar análisis predictivos, tomar decisiones informadas y ejecutar tareas de manera autónoma. La inteligencia artificial busca transformar los datos en bruto en información procesable y valiosa mediante técnicas como el aprendizaje automático, la minería de datos y el procesamiento del lenguaje natural (Jordan & Mitchell, 2015).

2.3.                   Rol

Los big data actúa como la materia prima, el combustible necesario que alimenta los sistemas de inteligencia artificial. Sin datos masivos y diversos, los algoritmos de inteligencia artificial no pueden aprender ni mejorar su precisión. En este sentido, los macrodatos proporcionan la base sobre la cual


la inteligencia artificial puede construir sus modelos y generar valor (Kitchin, 2014). La inteligencia artificial, por su parte, es el motor que transforma estos datos en bruto en información útil y acciones inteligentes. Mediante el uso de algoritmos avanzados, la inteligencia artificial extrae patrones significativos, realiza predicciones precisas y toma decisiones autónomas basadas en los datos analizados (Russell & Norvig, 2020).

2.4.   Relación simbiótica

La relación simbiótica entre big data e inteligencia artificial genera un ciclo virtuoso que impulsa el progreso tecnológico y empresarial. Los macrodatos proporcionan el combustible necesario para la inteligencia artificial: cuantos más datos estén disponibles, mejor podrá aprender, adaptarse y evolucionar la inteligencia artificial. Paralelamente, la inteligencia artificial desbloquea el valor oculto en los datos masivos: es capaz de extraer insights valiosos, transformando grandes volúmenes de datos en conocimiento accionable.

Este proceso continuo de retroalimentación tiene múltiples beneficios. Los insights derivados de la inteligencia artificial permiten guiar la toma de decisiones estratégicas, facilitando el desarrollo de nuevos productos y servicios innovadores. Además, estos conocimientos contribuyen a la optimización de procesos empresariales, mejorando la eficiencia operativa y reduciendo costos.

El ciclo virtuoso se refuerza continuamente: la implementación de soluciones basadas en inteligencia artificial genera más datos que, a su vez, alimentan y mejoran los algoritmos de inteligencia artificial. Este crecimiento exponencial de capacidades y conocimientos fomenta la innovación en diversas industrias, desde la salud y la educación hasta el comercio y la gobernanza (Marr & Von Scheel, 2015).

Además, la sinergia entre big data e inteligencia artificial promueve avances en áreas como el análisis predictivo, la personalización de experiencias para el usuario y la automatización inteligente.

En materia de impuestos, por ejemplo, los documentos tributarios —boletas, facturas, etcétera— corresponden a la información con la cual se alimentan los big data. A través de dichos recursos, la inteligencia artificial puede predecir cuáles de ellos pueden emanar de un contribuyente de difícil fiscalización o si la información con la cual se confeccionaron las declaraciones no es congruente con aquella con la cual cuenta la Administración tributaria.


3.   La inteligencia artificial en las Administraciones tributarias

 

 

El Servicio de Impuestos Internos de Chile ha emprendido un camino pionero hacia la modernización y la eficiencia, adoptando la inteligencia artificial como herramienta clave para optimizar sus procesos y fortalecer la recaudación fiscal. En este innovador recorrido, el Servicio de Impuestos Internos ha implementado diversas iniciativas que demuestran su compromiso con la vanguardia tecnológica, buscando mejorar la experiencia de los contribuyentes y promoviendo un sistema tributario más justo y equitativo.

De acuerdo con el Repositorio de Algoritmos Públicos, llevado a cabo por la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez (s.f.), contrastado con la información entregada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos [OCDE] (2023), el Servicio de Impuestos Internos cuenta con dos sistemas de inteligencia artificial declarados:

1)     «Sofía», que corresponde a la asistente virtual de dicha repartición pública. Esta innovadora herramienta, implementada en 2021, ha transformado la atención al contribuyente, brindando soporte 24/7 a través de un chatbot inteligente. «Sofía» responde preguntas frecuentes sobre trámites, normativas y servicios del Servicio de Impuestos Internos, liberando tiempo a los funcionarios para que se enfoquen en tareas más complejas y de mayor valor agregado.

2)     El «Sistema de identificación de transacciones anómalas e irregularidades», dependiente de la Subdirección de Fiscalización del Servicio de Impuestos Internos, identifica anomalías derivadas del uso inapropiado del crédito fiscal por parte de los contribuyentes, analizando el riesgo fiscal, pesquisando patrones de comportamiento que podrían indicar riesgo de evasión tributaria. Esta capacidad analítica permite enfocar las fiscalizaciones de manera más eficiente y efectiva, optimizando los recursos del Servicio de Impuestos Internos y combatiendo de manera más precisa la evasión fiscal.

Por su parte, el Servicio Nacional de Aduanas, cuenta con el «Modelo predictivo de riesgo de vulneración a la propiedad intelectual», bajo el alero de la Unidad de Análisis de Riesgo e Inteligencia. Este sistema aplica inteligencia para estimar y disponer de la probabilidad de ocurrencia del riesgo de vulneración a la propiedad intelectual en las operaciones de importación marítima, cuyo piloto comenzó en noviembre de 2021 (Universidad Adolfo Ibáñez, s.f.).

Por último, la Tesorería General de la República, de acuerdo con información entregada a la prensa, en diciembre de 2023, presentó los resultados del testeo de un prototipo de herramienta «TGuía», que recurre a la inteligencia artificial para la generación de un canal de atención de usuarios.


En este sentido, es importante recalcar que el acceso a la información es sumamente limitado. Esto puede llegar a entenderse por tratarse información de carácter estratégico, que implica datos sensibles para la institución, pero abrimos otro paradigma que es hasta dónde la ciudadanía puede acceder a

«información pública».

3.1.                   Reino Unido

Desde 2017, Rentas y Aduanas de Su Majestad —Her Majesty’s Revenue and Customs— ha desarrollado «Connect», un sistema informático de minería de datos y análisis de redes sociales que cruza los registros fiscales de empresas y personas con otras bases de datos para detectar actividades fraudulentas. Este sistema busca la correlación entre el ingreso declarado y el estilo de vida, utilizando modelos estadísticos multivariados basados en inteligencia artificial. Los datos provienen de distintas fuentes, incluyendo bancos, registros de propiedad, tarjetas de crédito, vehículos, impuestos municipales, registros de impuesto al valor agregado, declaraciones de impuestos, investigaciones fiscales, ingresos de empleadores, plataformas en línea, redes sociales, navegación web y registros de correo electrónico. Según un informe de la institución, el uso de

«Connect» ha permitido identificar y perseguir numerosos casos de evasión fiscal, mejorando la eficiencia y efectividad de la Administración tributaria.

3.2.                   Noruega

La Administración Tributaria de Noruega —Skatteetaten— utiliza técnicas de análisis de datos y aprendizaje automático para mejorar la eficiencia en la selección de casos a inspeccionar. Los algoritmos son entrenados con datos históricos para predecir la posibilidad de errores en cada declaración de impuesto al valor agregado. Cada caso recibe un puntaje y los funcionarios tributarios inspeccionan a los contribuyentes con los puntajes más altos. Según Skatteetaten, el porcentaje de inspecciones exitosas se duplicó en comparación con el proceso manual, gracias a la implementación de estos algoritmos.

3.3.                   España

La Agencia Estatal de Administración Tributaria española ha desarrollado un sistema de inteligencia artificial llamado «herramienta de análisis de riesgos», que analiza grandes volúmenes de datos de contribuyentes para identificar patrones de comportamiento que podrían indicar riesgo de evasión fiscal. Este sistema utiliza técnicas avanzadas de análisis de datos y aprendizaje automático para mejorar la precisión en la detección de posibles fraudes. Según un informe de la entidad, la «herramienta de análisis de riesgos» ha permitido mejorar significativamente la eficiencia de las auditorías fiscales y ha ayudado a identificar numerosos casos de evasión fiscal.


 

3.4.                   Países Bajos

El Servicio de Impuestos neerlandés —Belastingdienst— utiliza inteligencia artificial para analizar facturas electrónicas y detectar posibles irregularidades, como facturas falsas o con información incorrecta. Según el Belastingdienst, en 2020, la implementación de sistemas de inteligencia artificial ha mejorado la precisión en la detección de fraudes fiscales y ha permitido una fiscalización más eficiente y efectiva. El uso de estas tecnologías está alineado con las normativas nacionales e internacionales que promueven la transparencia y equidad en los procesos fiscales.

 

 

4.   Ventajas del uso de inteligencia artificial por parte de las

Administraciones tributarias

 

 

El uso de la inteligencia artificial en las Administraciones tributarias ofrece numerosas ventajas. Una de las principales es el incremento en la recaudación de impuestos, ya que los algoritmos de inteligencia artificial pueden identificar patrones de comportamiento y posibles áreas de evasión fiscal de manera más eficiente que los métodos tradicionales. En concreto «la implementación de [inteligencia artificial] en la Administración tributaria ha permitido aumentar la recaudación en un 15 % en varios países, debido a la detección precisa de irregularidades» (López & Rodríguez, 2022: 120).

La clasificación de los contribuyentes es otra ventaja significativa. La inteligencia artificial puede segmentar a los contribuyentes en diferentes categorías basadas en su comportamiento fiscal, lo que permite una fiscalización más focalizada y efectiva. Esto no solo mejora la eficiencia en la detección de evasores fiscales, sino que también optimiza los recursos de la Administración tributaria. En línea con esto, «la segmentación de contribuyentes mediante [inteligencia artificial] facilita una administración más justa y equitativa de los impuestos» (Hernández, 2021: 75).

La reducción de la evasión fiscal es uno de los objetivos más importantes de cualquier Administración tributaria. La inteligencia artificial permite identificar patrones de evasión que podrían pasar desapercibidos por métodos tradicionales. Además, la eficiencia en los cálculos de la base imponible mejora considerablemente, pues los algoritmos pueden procesar grandes volúmenes de datos de manera rápida y precisa, minimizando los errores humanos y asegurando que los impuestos se calculen correctamente.


La optimización del tiempo es otra ventaja importante. Las tareas que antes requerían horas o días de trabajo humano ahora pueden completarse en minutos con la ayuda de algoritmos de inteligencia artificial. Esto libera a los empleados de tareas repetitivas y les permite enfocarse en actividades de mayor valor agregado. En específico, «la implementación de inteligencia artificial en procesos fiscales ha reducido el tiempo de procesamiento en un 40 %, permitiendo a las Administraciones tributarias ser más eficientes» (García-Herrera Blanco, 2020: 98).

El soporte de auditorías es otra área donde la inteligencia artificial puede tener un impacto significativo. Los algoritmos pueden analizar grandes cantidades de datos para identificar irregularidades y patrones sospechosos, proporcionando a los auditores una base sólida sobre la cual trabajar. Es más, «la inteligencia artificial puede mejorar la precisión y eficacia de las auditorías fiscales, permitiendo una detección más temprana de fraudes y errores» (OCDE, 2021: 34).

 

 

5.   Algoritmos derivados

 

 

Al describir los objetivos de la inteligencia artificial implementada en la Administración tributaria, surge una profunda curiosidad sobre su funcionamiento, creación y mecanismos. Los algoritmos derivados son aquellos que, a partir de grandes volúmenes de datos, desarrollan modelos predictivos y analíticos para detectar irregularidades y optimizar la fiscalización tributaria.

Sus características son las siguientes:

1)     Son desarrollados por equipos multidisciplinarios que incluyen ingenieros en datos, matemáticos y especialistas en derecho tributario.

2)     Su «creación… implica un proceso complejo de modelado y validación, que debe ser transparente para garantizar la confianza pública» (Gómez, 2020: 112).

3)     Implementarlos permite a las Administraciones tributarias realizar una detección más precisa de errores aritméticos y comportamientos atípicos en las declaraciones de impuestos.

Sin embargo, el uso de la inteligencia artificial en la Administración tributaria, particularmente en forma de algoritmos derivados, ha generado un debate sobre su impacto en la transparencia, equidad y eficiencia de los procesos fiscales. Si bien estos algoritmos ofrecen un potencial significativo para detectar irregularidades y optimizar la fiscalización, su desarrollo y aplicación no están


 

exentos de riesgos. Uno de los principales desafíos es la posibilidad de sesgos algorítmicos, los cuales pueden afectar negativamente la toma de decisiones y generar resultados discriminatorios.

 

 

6.   Sesgos algorítmicos

 

 

Entre los elementos más preocupantes en la implementación de la inteligencia artificial en las Administraciones tributarias, se encuentran los sesgos y la discriminación algorítmica. Estos términos se han vuelto cada vez más familiares a medida que se van conociendo los efectos de la aplicación de las nuevas tecnologías, ya que el riesgo asociado es significativo y puede resultar en tratos injustos, ir en contra del principio de la buena fe, atentar contra el decálogo de derechos de los contribuyentes que se establece en el artículo 8º bis del Código Tributario y, por consiguiente, transgredir los derechos fundamentales de los contribuyentes.

En cuanto al término «sesgo», este se refiere a «un error sistemático en el que se puede incurrir cuando al hacer muestreos o ensayos se seleccionan o favorecen unas respuestas frente a otras otras» (Real Academia Española, s.f., definición 7). Por su parte, el sesgo algorítmico es la «discriminación que es sistémica e injusta al favorecer ciertos grupos individuales sobre otros» (Aysolmaz et al., 2020).

La cantidad de datos creados por y acerca de nosotros ha crecido exponencialmente. Para el caso de los algoritmos, su finalidad es buscar patrones en los datos, usando datos del pasado e infiriendo el significado de datos faltantes, para los cuales estos modelos pueden aprender patrones para correlacionarlos con variables sociales —ejemplo: sexo o raza— y producir resultados discriminatorios, ya sean intencionales o no (Jackson, 2018).

6.1.                   Sesgos según la etapa en que se originan

Los sesgos algorítmicos en la Administración tributaria pueden originarse en diversas etapas:

6.1.1.             Sesgos en los datos

Los algoritmos aprenden a partir de datos históricos, los cuales pueden contener sesgos preexistentes de la sociedad. Así, si un algoritmo se entrena con datos de declaraciones de impuestos donde la tasa de error es mayor en un determinado grupo demográfico, el algoritmo podría perpetuar ese sesgo y etiquetar erróneamente a miembros de ese grupo con mayor frecuencia, incluso si en realidad presentan un bajo riesgo de evasión fiscal.


Ejemplo: si un algoritmo se entrena con datos de declaraciones de impuestos donde la tasa de error es mayor en un grupo demográfico, como las mujeres emprendedoras o las pequeñas empresas.

6.1.2.             Sesgos de diseño

Los sesgos de los desarrolladores y operadores de los algoritmos también pueden influir en su funcionamiento. Así, si los equipos de desarrollo no son diversos en términos de género, etnia o experiencia, es más probable que los algoritmos reflejen los sesgos de quienes los crearon.

Ejemplo: si un equipo de desarrollo está compuesto principalmente por hombres con experiencia en grandes empresas, existe la posibilidad de que el algoritmo priorice indicadores de riesgo relevantes para ese perfil, desestimando factores que podrían ser importantes para evaluar el riesgo de evasión fiscal en otros grupos de contribuyentes, como las mujeres emprendedoras o las pequeñas empresas.

6.1.3.             Sesgos de implementación

Los propios algoritmos pueden presentar sesgos debido a las decisiones tomadas durante su implementación, como la selección de variables, la ponderación de factores y la elección de los métodos de análisis. Así, un algoritmo que prioriza ciertos indicadores de riesgo puede sesgar la selección de casos para revisión hacia ciertos grupos de contribuyentes, sin considerar adecuadamente el contexto individual.

Ejemplo: un algoritmo que prioriza el tamaño de la empresa o el tipo de industria, sin considerar adecuadamente el contexto individual del contribuyente, podría sesgar la selección de casos para revisión hacia grandes empresas o sectores específicos, incluso si presentan un bajo riesgo de evasión fiscal.

6.2.                   Sesgos derivados

Los sesgos, dependiendo del momento en el que se producen —clasificación anterior—, van a su vez produciendo sesgos derivados que, para la Administración tributaria, se traducen en los siguientes:

6.2.1.             Sesgos de selección

Ocurre cuando el algoritmo elige erróneamente casos para revisión o auditoría, enfocándose en ciertos grupos de contribuyentes sin considerar adecuadamente el riesgo individual.

Ejemplo: si la muestra se basa principalmente en declaraciones de impuestos de pequeñas empresas, el algoritmo podría seleccionar un número desproporcionado


 

de estas empresas para revisión, incluso si presentan un bajo riesgo de evasión fiscal en comparación con otros tipos de contribuyentes.

6.2.2.             Sesgos de clasificación

El algoritmo clasifica erróneamente a los contribuyentes como de alto riesgo, incluso si en realidad presentan un bajo riesgo.

Ejemplo: un algoritmo que encasilla a los contribuyentes como de alto riesgo sobre la base de su ubicación geográfica, sin considerar otros factores como el tipo de actividad económica, incluso si presentan un bajo riesgo de evasión fiscal en comparación con contribuyentes de otras regiones.

6.2.3.             Sesgos de medición

El algoritmo utiliza indicadores de riesgo que no son adecuados para evaluar el riesgo de evasión fiscal en todos los grupos de contribuyentes.

Ejemplo: un algoritmo cuyo único indicador de riesgo es el tamaño de la empresa, que no considera otros factores relevantes como el historial fiscal o la complejidad de las actividades comerciales, podría subestimar el riesgo de evasión fiscal en pequeñas empresas que utilizan sofisticadas técnicas de evasión, mientras que sobreestima el riesgo en grandes empresas que tienen un historial fiscal impecable.

6.2.4.             Sesgos de interpretación

Los resultados del algoritmo se interpretan erróneamente, generando decisiones fiscales injustas o discriminatorias.

Ejemplo: un auditor, al interpretar los resultados del algoritmo, podría dar mayor peso a la información proporcionada por el algoritmo que a la evidencia presentada por el contribuyente, lo que podría llevar a una decisión injusta.

Como analizamos, las herramientas de inteligencia artificial aplicadas al área tributaria pueden generar problemas significativos, resultando en cargas tributarias injustas y afectando negativamente el acceso a servicios públicos o financiamiento; incluso los contribuyentes pueden verse limitados o impedidos de emitir ciertos documentos tributarios por bloqueos arbitrarios en el sistema interno del Servicio de Impuestos Internos. Dentro de esta problemática, se agrega otra: la «poca transparencia» u «opacidad» en cómo se produce la toma de decisiones de carácter automatizado.


7.   Transparencia en la Administración pública chilena

 

 

La transparencia en la Administración pública es un principio fundamental para el funcionamiento del Estado de derecho y la confianza de los ciudadanos en las instituciones. En el contexto chileno, la transparencia se ha convertido en un desafío significativo, especialmente con la incorporación de tecnologías avanzadas y algoritmos en la gestión pública. La Constitución Política de la República de Chile, en su artículo 8º, establece el derecho de toda persona a solicitar y obtener información de la Administración del Estado, salvo las excepciones que la ley determine. Este principio es esencial para asegurar la transparencia y la rendición de cuentas en la Administración pública.

Al 24 de junio de 2024, no existe en Chile una ley que prohíba explícitamente compartir el contenido de la «caja negra» en la inteligencia artificial en el sector público. En consecuencia, «la falta de regulación específica sobre la divulgación de algoritmos en el sector público crea un vacío que puede afectar negativamente la transparencia y la confianza en las instituciones» (Soto, 2023: 142).

La ley 20.285 regula el ejercicio del derecho de acceso a la información pública y establece obligaciones de publicidad activa para los órganos del Estado. Esta ley es un pilar esencial en la promoción de la transparencia y la rendición de cuentas en la Administración pública chilena, obligando a las entidades públicas a divulgar información relevante sobre su funcionamiento, estructura y decisiones, facilitando el acceso a la información por parte de los ciudadanos. En este sentido, el Consejo para la Transparencia, como órgano autónomo encargado de promover, proteger y garantizar el derecho de acceso a la información pública y velar por el cumplimiento de la normativa sobre transparencia en la Administración pública, «es una institución clave para asegurar que los principios de transparencia y acceso a la información se respeten en todos los niveles de la Administración pública» (Paredes, 2022: 87).

La transparencia en el uso de algoritmos y tecnologías de inteligencia artificial en la Administración pública es una cuestión crítica que aún necesita un marco regulatorio claro en Chile. La utilización de algoritmos derivados en la Administración tributaria, por ejemplo, ha planteado importantes desafíos en términos de transparencia y rendición de cuentas. Por eso, «la creación de un registro público de algoritmos y la realización de auditorías periódicas pueden mejorar significativamente la transparencia en la Administración tributaria» (Martínez, 2024: 88). En este contexto, «la transparencia en la Administración tributaria no solo mejora la confianza de los contribuyentes, sino que también es esencial para la legitimidad del sistema tributario» (OCDE, 2021: 25).


 

El principal desafío en la utilización de algoritmos derivados en la Administración pública es asegurar la transparencia y la rendición de cuentas. Esto requiere la implementación de mecanismos que permitan auditar y verificar los algoritmos utilizados. Sin embargo, «la falta de regulación específica sobre los algoritmos en la Administración pública chilena crea un vacío legal que puede afectar la transparencia y la justicia en los procedimientos administrativos» (Fernández, 2021: 45). Asimismo, es crucial establecer claramente quién es el responsable de los actos administrativos basados en algoritmos. La ambigüedad en la asignación de responsabilidades puede socavar la confianza en el sistema. Por esta razón, «la responsabilidad debe recaer no solo en los creadores del algoritmo, sino también en los funcionarios que lo implementan y supervisan» (Paredes, 2022: 115).

 

 

8.   El enigma de la «caja negra»

 

 

La transparencia en el uso de algoritmos por parte de las Administraciones tributarias es un tema de suma importancia y, a la vez, extremadamente complejo. La información específica sobre los algoritmos empleados en los procesos tributarios suele ser escasa y, a menudo, las autoridades fiscales no detallan explícitamente cuáles son los métodos utilizados. Esta falta de transparencia plantea serias inquietudes en términos de derechos de los contribuyentes y de la legalidad de los procesos administrativos.

En Chile, coexisten dos sistemas tributarios claramente diferenciados. El primero es el sistema tradicional, regulado explícitamente por el Código Tributario y diversas leyes especiales. En este sistema, los derechos de los contribuyentes están claramente definidos, se sabe quién está a cargo de cada proceso y se respeta escrupulosamente el principio de legalidad que guía a la Administración pública. En consecuencia, este «sistema tradicional garantiza un marco de certeza y previsibilidad para los contribuyentes, alineado con los principios del Estado de derecho» (Toro, 2019: 105).

No obstante, en paralelo a este sistema visible, existe un sistema tributario menos transparente y accesible para los contribuyentes. Este sistema paralelo emplea algoritmos avanzados para detectar irregularidades o errores aritméticos en las declaraciones tributarias. Más preocupante aún, estos algoritmos pueden determinar la renta líquida imponible de un contribuyente sin adherirse estrictamente a las reglas de fiscalización y tasación establecidas en el Código Tributario. Por ello, «la opacidad en el uso de algoritmos socava la confianza en el sistema tributario y plantea serias dudas sobre la equidad del proceso» (Gómez, 2020: 98).


La información sobre el uso de nuevas tecnologías por parte de las Administraciones tributarias es limitada y desactualizada. El informe más reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos sobre este tema data de 2021, antes de la pandemia de COVID-19, y no refleja los avances tecnológicos más recientes. Por esta razón, concluye que «la rápida evolución tecnológica requiere una actualización constante de los marcos regulatorios y una mayor transparencia en su implementación» (OCDE, 2021: 22).

En la cuenta pública de 2023 del Servicio de Impuestos Internos de Chile, se destacó la inteligencia de datos como uno de los pilares fundamentales de la estrategia institucional. Además, se enfatizó el fortalecimiento del plan de formación institucional, donde el análisis de datos juega un papel crucial. Este enfoque hacia la inteligencia de datos y la analítica avanzada transforma significativamente el paradigma tradicional de autodeterminación tributaria, toda vez que «la inteligencia de datos permite una fiscalización más eficiente, pero también introduce nuevos desafíos en términos de transparencia y protección de datos» (Soto, 2023:135).

Aunque el sistema tributario chileno se basa en el principio de autodeterminación, la aplicación de algoritmos en las propuestas de declaración está modificando este paradigma hacia una determinación de impuestos más guiada por la Administración tributaria. Los contribuyentes, en muchos casos, se ven obligados a aceptar la información proporcionada por la Administración. Durante el proceso de declaración de renta de 2024, algunos campos en las declaraciones no estaban disponibles para ser completados por los contribuyentes, generando críticas del Colegio de Contadores de Chile. Esto es peligroso, pues «la intervención de algoritmos en la autodeterminación tributaria puede reducir la autonomía del contribuyente y aumentar su dependencia del sistema administrativo» (Martínez, 2024: 78).

Históricamente, las declaraciones de impuestos anuales y mensuales constituían la principal fuente de información para las auditorías tributarias. Sin embargo, actualmente, el Servicio de Impuestos Internos basa sus auditorías en microdatos de las transacciones realizadas por los contribuyentes, obtenidos a través de documentos tributarios electrónicos, como las facturas y boletas electrónicas. Además, las declaraciones juradas han adquirido un rol primordial como fuente de información, siendo cada vez más detalladas y especializadas. La no entrega o la entrega incorrecta de estas declaraciones puede acarrear sanciones para los contribuyentes. Por esto, «la transición hacia el uso de microdatos y declaraciones juradas especializadas implica una mayor precisión en la fiscalización, pero también una carga adicional para los contribuyentes en términos de cumplimiento» (Paredes, 2022:110).


 

Un problema central en la utilización de algoritmos para la Administración tributaria es la falta de claridad sobre quién es responsable de los actos administrativos centralizados y elaborados por un algoritmo. Surge la interrogante de si el responsable es el profesional que crea el algoritmo, el que lo actualiza, el fiscalizador que firma el acto administrativo o algún otro actor involucrado en el proceso. Esta ambigüedad en la asignación de responsabilidades plantea serias cuestiones sobre la legalidad y la justicia en los procedimientos tributarios. Por eso, «la responsabilidad en la utilización de algoritmos debe ser claramente definida para asegurar la accountability en los procesos administrativos» (Fernández, 2021: 50).

 

 

9.   Desafíos de la «caja negra» en la inteligencia artificial para la transparencia

 

 

La implementación de algoritmos en los sistemas tributarios, especialmente aquellos utilizados por las Administraciones fiscales, ha traído consigo importantes desafíos en términos de transparencia y equidad. A continuación, se detallan algunos de los principales desafíos de la «caja negra» en la inteligencia artificial aplicada a la fiscalidad, respaldados por citas de autores y referencias a leyes pertinentes.

9.1.                   Falta de transparencia en los algoritmos

Uno de los principales problemas es la opacidad inherente a los algoritmos utilizados por las Administraciones tributarias. Estos algoritmos, que son capaces de detectar irregularidades y errores en las declaraciones de impuestos, a menudo operan sin un escrutinio adecuado. La falta de transparencia en el diseño y funcionamiento de estos algoritmos genera incertidumbre y desconfianza entre los contribuyentes. «La opacidad en el uso de algoritmos socava la confianza en el sistema tributario y plantea serias dudas sobre la equidad del proceso» (Gómez, 2020: 98).

9.2.                   Desafíos en la autodeterminación tributaria

Tradicionalmente, el sistema tributario chileno se ha basado en el principio de autodeterminación, donde los contribuyentes son responsables de calcular y declarar sus impuestos. Sin embargo, la aplicación de algoritmos en las propuestas de declaración está transformando este paradigma. Los contribuyentes a menudo se ven obligados a aceptar la información proporcionada por la Administración, lo que puede reducir su autonomía y aumentar su dependencia del sistema administrativo (Martínez, 2024: 78).


9.3.                   Responsabilidad y accountability

La falta de claridad sobre quién es responsable de los actos administrativos generados por algoritmos es otro desafío significativo. La ambigüedad en la asignación de responsabilidades plantea serias cuestiones sobre la legalidad y la justicia en los procedimientos tributarios. Por ello, «la responsabilidad en la utilización de algoritmos debe ser claramente definida para asegurar la accountability en los procesos administrativos» (Fernández, 2021: 50). Desgraciadamente, la legislación actual —como el artículo 64 del Código Tributario chileno— no aborda explícitamente estas nuevas realidades, lo que agrava el problema.

9.4.                   Protección de datos y privacidad

El uso de tecnologías avanzadas y análisis de datos plantea preocupaciones sobre la protección de datos y la privacidad de los contribuyentes. La recopilación y procesamiento de microdatos y declaraciones juradas especializadas, aunque mejora la precisión en la fiscalización, también incrementa los riesgos asociados con la protección de información personal. En este sentido, «la inteligencia de datos permite una fiscalización más eficiente, pero también introduce nuevos desafíos en términos de transparencia y protección de datos» (Soto, 2023: 135).

9.5.                   Actualización de marcos regulatorios

La rápida evolución tecnológica requiere una actualización constante de los marcos regulatorios para garantizar que se mantenga la transparencia y se protejan los derechos de los contribuyentes. De allí la necesidad de «una mayor transparencia en la implementación de tecnologías avanzadas y una actualización continua de los marcos regulatorios» (OCDE, 2021: 22).

 

 

10.    Soluciones para la gestión de sesgos y principios y buenas

prácticas para un uso responsable y ético de la inteligencia artificial

 

 

Para maximizar los beneficios de la inteligencia artificial en la Administración tributaria, es esencial incorporar equipos multidisciplinarios en el diseño de algoritmos. Estos equipos deben incluir expertos en derecho tributario, ingenieros de datos, economistas y otros especialistas relevantes. Esta «diversidad de perspectivas en el diseño de algoritmos asegura que se consideren todos los aspectos críticos, desde la precisión técnica hasta la conformidad legal»


 

(Pérez & Sánchez, 2023: 56). Además, es fundamental modificar los derechos de los contribuyentes para adaptarlos al uso de inteligencia artificial. Los contribuyentes deben ser notificados de las conclusiones realizadas por la inteligencia artificial y conocer el segmento al cual pertenecen. Asimismo, deben tener el derecho explícito a recursos de carácter administrativo o jurisdiccional por actos emanados de la inteligencia artificial, incluyendo el derecho a saber el uso de la información proporcionada a la Administración tributaria y a una determinación de impuestos o proceso de liquidación donde exista intervención humana. La ley 20.285 sobre debe ser revisada y adaptada para asegurar que estos derechos estén protegidos.

El algoritmo necesita un sistema de corrección en caso de detectarse información errónea. Los contribuyentes deben tener el derecho a seguimiento y auditoría algorítmica. En consecuencia, «la capacidad de corregir errores algorítmicos y de realizar auditorías periódicas es crucial para mantener la confianza de los contribuyentes en el sistema tributario» (Gómez, 2020: 113).

Como la información con la cual se construyen o se alimentan los algoritmos corresponde a un pilar estratégico al cual no puede acceder la ciudadanía, se podría otorgar mayores facultades a la Defensoría del Contribuyente, que actualmente tiene facultades limitadas y está principalmente enfocada en la defensa o mediación con el Servicio de Impuestos Internos. En este sentido, convendría ampliar sus competencias para que pueda participar en el diseño de algoritmos y estar a cargo de las auditorías algorítmicas.

Según la ley 21.210, la Defensoría del Contribuyente tiene como objetivo proteger los derechos de los contribuyentes y su fortalecimiento permitiría una supervisión más robusta de los procesos algorítmicos. Por ello, es esencial que este ente administrativo participe en procesos estratégicos para eliminar o reducir los sesgos algorítmicos, asegurando que la información sensible y estratégica no sea de libre acceso, pero esté supervisada adecuadamente.

La Defensoría del Contribuyente en Chile desempeña un papel esencial en la protección de los derechos de los contribuyentes frente a las actuaciones del Servicio de Impuestos Internos y otras entidades tributarias. Actualmente, sus competencias están enfocadas principalmente en la defensa, mediación y asesoramiento legal en el ámbito tributario. Entre sus funciones se incluyen ofrecer asesoría y asistencia legal a los contribuyentes que enfrentan problemas con la Administración tributaria, actuar como mediador entre los contribuyentes y el Servicio de Impuestos Internos para resolver conflictos de manera amistosa y eficiente, y proporcionar representación legal en procedimientos administrativos y judiciales. Además, dicha institución realiza actividades de educación y capacitación para informar a los contribuyentes sobre sus derechos y obligaciones tributarias, mejorando así el cumplimiento voluntario de las obligaciones fiscales y reduciendo la conflictividad tributaria.


Con la integración de la inteligencia artificial en la Administración tributaria, es crucial que la Defensoría del Contribuyente desarrolle nuevas competencias específicas para enfrentar los retos asociados con el uso de algoritmos y tecnologías avanzadas. «Una Defensoría del Contribuyente empoderada y bien formada puede actuar como un contrapeso efectivo a las posibles arbitrariedades derivadas del uso de inteligencia artificial en la Administración tributaria» (Ramírez, 2022: 109). Para abordar estos desafíos, dicho servicio público debe tener la capacidad de supervisar y auditar los algoritmos utilizados por la Administración tributaria, verificando la transparencia, equidad y precisión de los algoritmos, mediante la identificación y corrección de posibles sesgos y errores.

Además, debe asegurar que el uso de datos por parte de la Administración tributaria cumpla con las normativas de protección de datos y privacidad, supervisando el manejo de la información personal de los contribuyentes y garantizando su uso ético y legal.

Es esencial implementar programas de formación especializados en inteligencia artificial y análisis de datos para los funcionarios de la Defensoría del Contribuyente, permitiéndoles comprender mejor los aspectos técnicos y éticos de los algoritmos utilizados por la Administración tributaria y actuar con mayor eficacia en su supervisión y auditoría.

Asimismo, dicho servicio debe estar capacitado para defender a los contribuyentes contra decisiones automatizadas injustas o arbitrarias derivadas del uso de inteligencia artificial, presentando recursos y ofreciendo representación legal en casos donde los algoritmos puedan haber perjudicado los derechos de los contribuyentes.

La participación de la Defensoría del Contribuyente en el diseño, desarrollo y auditoría de los algoritmos utilizados por la Administración tributaria es crucial, pues su rol activo puede asegurar que los algoritmos se diseñen de manera justa y equitativa, considerando los derechos de los contribuyentes desde el inicio.

Además, debe promover la transparencia en el uso de algoritmos por parte de la Administración tributaria, exigiendo la publicación de información relevante sobre cómo funcionan los algoritmos y cómo se toman las decisiones automatizadas, incluyendo la obligación de notificar a los contribuyentes sobre las conclusiones realizadas por la inteligencia artificial, el perfil al cual pertenece el contribuyente o su nivel de riesgo asignado y el derecho a entender el uso de su información.

Para apoyar estas competencias expandidas, es necesario establecer un marco regulatorio que defina claramente las responsabilidades y competencias de la Defensoría del Contribuyente en relación con la supervisión de algoritmos y la protección de los derechos de los contribuyentes. Este marco debe incluir


 

disposiciones específicas sobre la auditoría de algoritmos, la protección de datos y la defensa contra arbitrariedades algorítmicas.

 

 

11.    Principios y buenas prácticas para un uso responsable y ético de la inteligencia artificial en la Administración tributaria

 

11.1.               Transparencia

Los algoritmos de inteligencia artificial utilizados por las Administraciones tributarias deben ser transparentes y explicables para permitir que los contribuyentes comprendan cómo se toman las decisiones que los afectan. Esto implica proporcionar información clara y accesible sobre el uso de la inteligencia artificial en los procesos tributarios, incluyendo sus objetivos, funcionamiento y limitaciones. La falta de transparencia en el uso de algoritmos «socava la confianza en el sistema tributario y plantea serias dudas sobre la equidad del proceso» (Gómez, 2020: 98). La normativa internacional, como la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, también exige transparencia en el tratamiento automatizado de datos personales.

11.2.               Equidad y no discriminación

Los algoritmos de inteligencia artificial deben ser diseñados y utilizados de manera que no discriminen a ningún grupo de contribuyentes, por lo que es esencial implementar mecanismos para identificar y mitigar posibles sesgos algorítmicos que podrían generar discriminación. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico advierte sobre la necesidad de «una mayor transparencia en la implementación de tecnologías avanzadas y una actualización continua de los marcos regulatorios» (OCDE, 2021: 22) para garantizar la equidad. A su vez, el Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea emite directrices específicas para evitar la discriminación en el tratamiento automatizado de datos personales.

11.3.               Rendición de cuentas y responsabilidad

Debe existir un marco claro de rendición de cuentas para el uso de la inteligencia artificial en la Administración tributaria, que establezca responsabilidades ante las autoridades y los contribuyentes. Es fundamental implementar mecanismos de monitoreo y evaluación para garantizar el cumplimiento de los principios éticos y legales en el uso de la inteligencia artificial. Por esta razón, «la responsabilidad en la utilización de algoritmos debe ser claramente definida para asegurar la accountability en los procesos administrativos» (Fernández, 2021: 50).


11.4.               Protección de datos personales

La utilización de datos personales por parte de la Administración tributaria debe regirse por los principios de privacidad y protección de datos, de manera que es crucial implementar medidas de seguridad robustas para proteger la confidencialidad e integridad de los datos personales de los contribuyentes. Ello, toda vez que «la inteligencia de datos permite una fiscalización más eficiente, pero también introduce nuevos desafíos en términos de transparencia y protección de datos» (Soto, 2023: 135). En todo caso, la ley 19.628 establece las bases para el tratamiento y protección de datos personales.

11.5.               Respeto a los derechos humanos

El uso de la inteligencia artificial en la Administración tributaria debe respetar los derechos humanos fundamentales, como el derecho a la privacidad, la igualdad y la no discriminación. Por ello, es esencial implementar mecanismos para garantizar la protección de estos derechos en el contexto del uso de la inteligencia artificial. Según el artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, toda persona tiene derecho a la protección de su privacidad y a no ser objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada.

 

12.    Buenas prácticas para un uso responsable y ético de la inteligencia

artificial en la Administración tributaria

 

 

1)     Realizar evaluaciones de impacto ético y social: antes de implementar cualquier sistema de inteligencia artificial, se deben efectuar evaluaciones de impacto ético y social para identificar y mitigar posibles riesgos.

2)     Fomentar la participación de los stakeholders: involucrar a los contribuyentes, expertos y organizaciones de la sociedad civil en el desarrollo e implementación de sistemas de inteligencia artificial.

3)     Establecer mecanismos de reclamación y recurso: brindar a los contribuyentes canales claros para presentar quejas o recursos relacionados con el uso de la inteligencia artificial en los procesos tributarios.

4)     Promover la educación y la capacitación: capacitar a los funcionarios públicos y a los contribuyentes sobre el uso responsable y ético de la inteligencia artificial en la Administración tributaria.

5)     Establecer un marco legal y regulatorio adecuado: desarrollar un marco legal y regulatorio que establezca las normas y principios para el uso de la inteligencia artificial en la Administración tributaria.


13.    Conclusiones

 

 

La inteligencia artificial tiene el potencial de transformar radicalmente la Administración tributaria, ofreciendo oportunidades sin precedentes para mejorar la eficiencia, la eficacia y la equidad en la recaudación fiscal. Sin embargo, su implementación debe ser abordada con cautela y responsabilidad, considerando los desafíos y riesgos asociados, como la opacidad algorítmica, los sesgos discriminatorios y la seguridad de los datos.

Además, se debe tener especial cuidado con la existencia de sistemas paralelos, uno formalmente establecido y el otro de carácter automatizado, donde las decisiones tomadas por la Administración a través de la inteligencia artificial no siempre se encuentran fundadas y donde se rompe con principios fundamentales, como la presunción de buena fe de los actos de los contribuyentes.

La transparencia algorítmica y la gestión de sesgos son componentes esenciales para asegurar una implementación ética y justa de la inteligencia artificial en la Administración tributaria. La transparencia algorítmica permite la comprensión y aceptación de las decisiones automatizadas, mientras que la gestión de sesgos promueve la equidad y justicia en el sistema tributario.

Para lograr estos objetivos, es fundamental desarrollar y adoptar herramientas y metodologías que permitan la explicación y auditoría de los algoritmos, siendo una de las medidas más plausibles que se otorguen mayores facultades a la Defensoría del Contribuyente como ente estatal que pueda representar los intereses de los contribuyentes y proteger sus derechos, así como implementar prácticas de diseño y entrenamiento que consideren la equidad y diversidad. La educación y concientización sobre estos aspectos también son cruciales para fomentar una cultura de innovación y responsabilidad en el uso de la inteligencia artificial, fomentando su uso ético por parte de la Administración pública en general y otorgando legitimidad a las ventajas que su buen uso genera.

 

 

Referencias

 

 

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Normativa

 

 

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          Ley 21.210, moderniza la legislación tributaria. Diario Oficial de la República de Chile, 24 de febrero de 2020. https://bcn.cl/2f9fr


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